sábado, 27 de julio de 2019

Moyano, atrapado entre la realidad y la ficción

El "Tigre" Verón y Hugo Moyano
Por Héctor M. Guyot

En la Argentina, la línea que divide la realidad de la ficción es muy delgada. Fuimos un pueblo capaz de vivir dentro del relato nacido de la imaginación de una narradora serial que puso a dormir a un país con sus cuentos. 

Al mismo tiempo, la realidad resulta aquí tan increíble que pierde consistencia y por eso se sigue como se siguen las alternativas de una mala película, con resignación y aburrimiento, cosa que es aprovechada por los villanos de turno. ¿Qué se puede esperar entonces cuando esa realidad es llevada al terreno de la ficción propiamente dicha? Una posibilidad es que aparezca el clan Moyano a complicar más las cosas. Allí habremos dejado atrás la dicotomía entre lo falso y lo verdadero para entrar en esa dimensión improbable pero muy argentina en la que las categorías de la lógica se ponen en suspenso.

Tanto poder han acumulado los Moyano que se creen capaces de todo. Incluso, de sostener una cosa y la contraria al mismo tiempo para sacar rédito de ambas. Ni siquiera el principio de no contradicción impedirá que sigan adelante con sus negocios. La performance que están llevando a cabo en respuesta a la serie televisiva El Tigre Verón ha empezado a competir en atractivo con la misma tira. Los guionistas ya deberían estar trabajando para incorporarla al rodaje de los próximos capítulos. Si no lo hacen, es porque los profesionales de Polka saben que las ficciones, para ser eficaces, deben mantener el verosímil.

Por un lado, la historia del líder sindical interpretado por Julio Chávez, que en la ficción conduce el gremio de la carne y es jefe de una organización delictiva en la que revista alguno de sus hijos, provocó la reacción indignada de Hugo Moyano, que se sintió aludido. Tanto, que se vio obligado a sostener, a través de su abogado, que la serie era una "truchada de la realidad". En cualquier otra parte del mundo, eso equivale a una ficción, que bien puede basarse en una interpretación libre de determinados hechos de la realidad. Aun así, y por las dudas, Moyano salió a decir que él no es eso que muestra la TV. Sin embargo, por otro lado anunció que reclamará en sede judicial una "participación importante en las ganancias" de la serie porque entiende que el sindicalista que interpreta Chávez presenta grandes similitudes con su persona y su vida. "Acá la coincidencia es tan grande que es una copia", señaló Daniel Llermanos, abogado del sindicalista. En qué quedamos, ¿es o no es Moyano el delincuente que protagoniza la serie producida por Suar? Decídanse, por favor: ¿el honor o el dinero?

Quizá aspiran a todo porque hasta aquí han podido quedarse con todo. Los Moyano acaso sean el ejemplo más emblemático de ese sindicalismo argentino que creó una casta vitalicia de dirigentes enriquecidos al calor de un país corporativo y mafioso. Esa casta es desde hace décadas parte natural del paisaje político nacional. Más que sus métodos oscuros y su enriquecimiento de escándalo, a la opinión pública, incluida la prensa, siempre le interesó más cómo jugaban como factor de poder dentro de las pujas políticas y electorales que han ido signando el declive del país. Más que reproches o acusaciones, esa elite sindical se acostumbró a recibir señales de temor, respeto y hasta admiración por ese lugar de privilegio que ha alcanzado en la vida del país, de donde no la saca nadie, enquistada como está en el entramado de negocios turbios que se cocinan de espaldas al pueblo. De allí su impunidad.

Mientras reclama por Hugo, Llermanos defiende también a Pablo, hijo del líder camionero, acusado de integrar una asociación ilícita que deufraudó al club Independiente. Por supuesto, repite lo que dicen los procesados por corrupción que no tienen cómo defender su inocencia: que se trata de una causa armada por los medios, el Gobierno y la Justicia en contra de los que defienden a los trabajadores. "El fiscal Scalera le pidió a Bebote Álvarez que me acusara a cambio de su libertad", dijo Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros. El barrabrava es a la causa de Moyano lo que los empresarios procesados son a la causa de los cuadernos que desvela a la expresidenta: exsocios que han abierto la boca. Claro, Moyano hijo amenazó con un paro: un derecho del trabajador, que en estos tiempos inciertos debería ser defendido mejor que nunca, convertido en arma extorsiva. Es lo que hace, con fines políticos, el gremio aeronáutico de Pablo Biró.

Hasta ahora fueron detenidos por corrupción los sindicalistas Omar "Caballo" Suárez, Juan Pablo "Pata" Medina y Marcelo Balcedo. ¿Deberían ser los últimos o los primeros? La Justicia decidirá. Pero mucho dependerá también, hay que decirlo, de lo que se vote en octubre.

© La Nación

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