viernes, 18 de enero de 2019

Condiciones, fortalezas y dilemas de Lavagna candidato

Por Giselle Rumeau
El silencio suele ser un clásico de la estrategia electoral para cuidar y potenciar a un futuro candidato. Alimenta las expectativas, evita el desgaste anticipado de la exposición pública y confunde o distrae a sus adversarios. Si además ese silencio genera una suerte de operativo clamor, mucho mejor. El comportamiento de Roberto Lavagna por estos días parece obedecer a esa táctica.

No confirma ni niega su potencial postulación presidencial, pero se reúne con dirigentes políticos y sindicales de diferentes pelajes para analizar la crisis y engordar las especulaciones. Y hasta se da el gusto de sacarse fotos con algunos de ellos, relajado y vestido a su antojo en su casa de Cariló.

Desde que las consultoras DAlessio IROL y Berensztein comenzaron a incluirlo en junio pasado en el Monitor de Humor Social y Político que elaboran en conjunto, el economista no paró de crecer. Con 49% de imagen positiva y 35% negativa, arrancó tercero en el ranking de dirigentes con mejor imagen, detrás de María Eugenia Vidal (57% positiva y 37% negativa) y Elisa Carrió (51% positiva y 43% negativa). En la última medición de diciembre, ya estaba en la cima y era el único que registraba un balance positivo de 20 puntos, que surge del diferencial entre su imagen positiva (52%) y la negativa (32%).

Con su olfato de Lebrel, Eduardo Duhalde fue el primero en fogonear su postulación cuando estalló la crisis por considerar que el economista es el único con la experiencia y capacidad suficiente para sacar a la Argentina de este atolladero.

Ahora es Miguel Ángel Pichetto quien también se ilusiona con que la figura del ex funcionario de Duhalde, Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner logre superar las viejas antinomias y aglutine al peronismo detrás de su postulación. Incluso, el senador podría ser el compañero de fórmula que selle el acuerdo, según una versión echada a rodar el año pasado en base a los buenos números que arrojaba esa dupla en una encuesta.

Quienes lo conocen bien aseguran que a Lavagna lo complace y lo halaga esta suerte de renacimiento y valoración de su figura. Ya no piensa que su tiempo pasó ni en dejarle lugar a las nuevas generaciones, como les decía a sus hombres de confianza hasta hace pocos meses. Para él, que siempre tuvo ambiciones presidenciales, llevarse el bronce al final de su carrera política no sería nada despreciable. Pero no está dispuesto a inmolarse y, sin confirmar esas aspiraciones, desliza a sus interlocutores las tres condiciones que deben darse antes de salir a la cancha:

·        El economista no quiere aparecer como el candidato del peronismo sino como la cabeza de una coalición más amplia en la que no esté incluido el kirchnerismo. Por una cuestión de peso territorial, el espacio propicio sería Alternativa Federal, integrado por nueve gobernadores peronistas, Sergio Massa y Pichetto. Pero la idea de Lavagna es que se sumen otras fuerzas como el socialismo y los radicales desencantados. La reciente reunión en Cariló con el gobernador de Santa fe, el socialista Miguel Lifschitz, va en esa dirección.

·        Pretende también ser el candidato del consenso de un frente político, sin tener que someterse a la agotadora lucha interna. En este punto, Lavagna no está dispuesto a competir con Massa en las PASO, con quien integró hasta hace poco tiempo el Frente Renovador. Con Massa y con nadie.

·        Aspira a que la buena imagen que tiene en la opinión pública se traduzca en intención de votos en las encuestas y espera lograr un piso de al menos 25% para ser un candidato competitivo, con chances de romper con la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

El último sondeo de Synopsis, la consultora que dirige Lucas Romero, abrió la puerta a esa posibilidad. "Aparecen indicios claros de que la polarización pudiera romperse al registrarse por primera vez una mayoría del electorado que elige la aparición de una nueva alternativa a las dos opciones dominantes: un triunfo de Cambiemos o un regreso del kirchnerismo", destaca el informe. Según la encuesta, Macri (29,1%) y Cristina (27,6%) siguen siendo los dos candidatos con mayor intención de voto. Roberto Lavagna aparece como el mejor posicionado dentro de Alternativa Federal. Con un 13,1% casi duplica a Sergio Massa (6,7%) en una eventual primaria del frente, donde Juan Manuel Urtubey quedaría tercero con 2,8. Así, el espacio juntaría 22,5% de los votos.

Pero eso no es todo. Según un sondeo de la consultora Oh Panel, publicado el lunes por El Cronista, el ex ministro sería el único candidato opositor que le ganaría un ballotage al Presidente.

Pues bien, está claro que la figura de Lavagna creció en los últimos meses por la caída en la confianza que sufre el Gobierno y la ineficacia del peronismo para capitalizar ese desgaste. Pero su avance en las encuestas no es lo único que lo convierte en un candidato atractivo. Los politólogos coinciden a la hora de destacar sus fortalezas:

·         Candidato transversal: es el único que arrastra votos de varias fuerzas políticas. Lo votan peronistas, radicales y votantes de Cambiemos que están decepcionados. Una rareza en tiempos de grietas mundiales.

·         Entiende de economía: fue el ministro que sacó a la Argentina de un escenario de endeudamiento crucial y de un callejón económico-financiero sin salida, similar al actual. Tiene un proyecto y un programa propio, con una visión desarrollista de la economía.

·         Edad para una transición: al peronismo le cierra que el economista que cumplirá 77 años en marzo sea una suerte de bombero que apague el incendio y se vaya a su casa. Les daría tiempo así a los caciques peronistas -que en octubre de 2017 perdieron en las elecciones legislativas locales- a concentrarse en el armado electoral en sus propios terruños, de cara al 2023.

·         Aprobación del mercado: es el único peronista que hoy inspira confianza en los mercados, pese a la cercanía y el aval que recibe de algunos dirigentes políticos y sindicalistas con la imagen por el piso.

Con todo, existe un riesgo que concentra todas las cavilaciones de Lavagna: que la grieta se lo trague. Estar en el medio en un escenario de tres tercios, con dos extremos tan pronunciados, como el pronosticado complica las chances de sobrevivir. Habrá que ver si Lavagna es capaz de romper esa dinámica de la polarización y generar la anti grieta con un proyecto de unidad nacional.

© 3Días

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