sábado, 19 de mayo de 2018

Días de aprendizajes, sustos y borracheras


Por Claudio Jacquelin

El miedo no es tonto, dice el saber popular, que, como se sabe, es popular, pero no necesariamente sabio.

Para comprobarlo alcanza con escuchar los recuerdos disparados en estos días de descontrol financiero y la suma infinita de decisiones desacertadas adoptadas en otras jornadas de susto, que quedan guardadas en la memoria de nuestro pasado nada remoto.

Ahora que la tranquilidad volvió (al menos por un rato), la realidad tomará examen de las lecciones aprendidas. Todo un desafío para el gobierno macrista, que si de algo se jacta es de no temer a equivocarse porque sabe aprender de sus errores.

El saber popular también afirma que no hay como un buen susto para curar una borrachera. Casualidad o causalidad, en estos días trascendió que en algunos despachos de la Casa Rosada anduvo circulando el espíritu de un cáustico economista, desterrado del Gobierno, que hostigaba a sus rivales internos con el descalificativo de "los borrachos de la deuda". ¿Para aprender, para asustarse o para olvidar?

© La Nación

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