sábado, 24 de marzo de 2018

IGLESIA Y ESTADO / Timbreo en la Catedral

Por Carlos Ares (*)
¡Pará con el timbre! ¿Está el señor? Bolsos recibimos de lunes a lunes de 0 a 24, Nochebuena y Navidad incluidas. Confesiones, al lado. Corruptos, el doble más IVA. ¿Usted es el señor? Pibe, veo que tu fe es ciega. ¿Qué fe? Ah, con que sos de esos que dudan. ¿Cuáles esos? Cuchá, fan de Sócrates, no a todo se contesta con preguntas. ¿Se puede ser periodista sin hacerlas? Los nuestros solo tiran centros. ¿Siempre viste pollera larga? Militares, reyes, curas, usamos uniforme, cruces y medallas. No hay poder sin disfraz.

¿Podemos hablar? Bueno, dale. ¿En off o en on? Me da lo mismo. Somos los creadores de las “fake news”. Durante mil quinientos años hicimos creer que la Tierra era el centro del universo. También inventamos la “posverdad”. Quinientos años después reescribimos la historia y pedimos perdón por algunos “errores”: la Inquisición, quemar en la hoguera a mujeres acusadas de brujas, obligar a Galileo a retractarse, violar a miles de pibes, todas boludeces. ¿Nunca le dio culpa mentir tanto? (...) ¿Qué le pasa?(...) ¿Tiene un ataque? (...) ¿Se está meando encima? (...) ¿Se ríe de mí? No, no, es que no me acostumbro a que cada nueva generación se haga las mismas preguntas.

¿En nombre de quién ejercen tanto poder? Perdónalo, no sabe lo que dice. ¿A quién le habla? A nadie, pibe, te explico: nosotros administramos el “misterio” que nos fue revelado. ¿Por quién? Por el señor. ¿No era usted? En este negocio todos somos uno, es parte del milagro. ¿Hacen milagros? Cuando es necesario. ¿Por qué no repiten ese de los panes y los peces y acaban con el hambre? Estamos desarrollando un Pedidos Ya, queremos bajar el costo. ¿El de los impuestos que pagan los ciudadanos para mantener con subsidios millonarios colegios católicos, sueldos de obispos, becas a los seminaristas, comedores y demás?

Ni en pedo, otros costos. ¿Cuáles? Alimentos y bebidas. Los muchachos se morfan todo. Y ni te digo lo que chupan. ¿No son suficientes las limosnas? Bajó mucho la recaudación, les vendés el verso de una hostia consagrada y te dan el vuelto en caramelos. Por ahí nos dejan una herencia grande o viene uno que paga una promesa, pero cada vez menos. Sin la que nos tira el Estado tendríamos que achicar, parar con el alcohol, con las minas, los taxy boys, no llegaríamos a fin de mes.

¿No le parece injusto que paguen todos, ateos, judíos, musulmanes, agnósticos, evangelistas, para sostener la burocracia católica? Lo que me parece es que ponen poco, teniendo en cuenta cómo aumentaron los servicios, la seguridad y las expensas en los bulos y en el country. ¿Cuál? El Vaticano. ¿Aportan a los gastos del Papa? Y... sí, hay que tener un seguro contra todo riesgo. Si salta un asunto con pibes como Grassi o con alguna monja, te encubren. ¿Qué problema pueden tener con las monjas? Tal como vienen las minas ahora, en cualquier momento reclaman aborto legal, división de bienes y limosnas, que cocinemos nosotros, que usemos forro, sería un descontrol. ¿Le molesta que las personas hagan su vida como quieren y desean fuera de su control? ¡Dios, adónde iríamos a parar!

¿Qué servicio hacen ustedes a la sociedad por lo que les paga? Bendecimos a cualquiera que se arrodille y por unos mangos extras te llevás una misa a tu nombre. Consolamos y mantenemos estable la cantidad necesaria de los “bienaventurados” pobres, porque “de ellos será el reino de los cielos”. ¡Es tan injusto, a veces, tener que responder y dar explicaciones a quienes no te tienen fe, como decía Olmedo!

¿Están de acuerdo con que se reforme la Constitución para separar la Iglesia del Estado, como hizo Uruguay en 1918? ¡Cruz diablo, la boca se te haga a un lado! ¿Se opondrían a una decisión democrática después de haber apoyado y justificado tantas dictaduras? Mirá, pibe, con la nuestra y con nosotros, el Opus Dei, las empresas, los sindicatos, las monjas, los monaguillos, en este país no se jode. ¡Ni yanquis ni marxistas, fascistas! ¡Mauricio Macri, la virgen que te ateó! ¿Por qué grita y contesta siempre con consignas, dogmas, amenazas o insultos? No sé, nunca tuve ideas.

(*) Periodista

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