sábado, 30 de diciembre de 2017

MIRAR HACIA ATRÁS / Año II, d.c. (después de Cristina)

Por Carlos Ares (*)
Tanto que querías llegar al dos mil y mirá, 2018. ¡Dieciocho años pasaron ya! Viejo, tendrías que haberme advertido sobre lo que ocurre cuando el sol del crepúsculo te pega en los ojos y el tiempo agarra la pendiente. Acelera demasiado. Encima, no encuentro el freno. De seguir así, en cualquier momento me doy un palo contra la pared de la noche.

Amaneció nublado, ahora llueve. Nada nuevo. Ayer hizo casi 40º C, hoy menos de20º C. Hay quilombo con el clima, parece. Por el humo de las industrias, los chinos que se fuman todo, los aerosoles y los pedos que se tiran las vacas. Se derriten los polos, los glaciares, todo. Efecto “invernadero”, le llaman los científicos. Pero nadie se calienta por eso.

La verdad es que mucho nuevo que digamos para contar no hay. Los autos voladores todavía no se venden. Hay eléctricos. Están probando otros que andan solos. Pero así, que salís a la calle y ya los ves, todavía no. Menos por acá. Nosotros, como decía la canción de Serrat: “llegamos siempre tarde donde nunca pasa nada”. Sí, sí, Serrat vive todavía. Y Charly, y Violeta Rivas y Néstor Fabián, hasta Palito Ortega. ¿Qué tal Sandro, allá? ¿Y Spinetta? Acá, se los recuerda como a Gardel. Sin comparar. En cariño, digo.

¡Qué gil! ¡Escribo “mucho de nuevo no hay” en un telefonito mientras voy en un bondi. ¿Alcanzás a verlo? Es como una computadora de bolsillo. ¿Llegaste a saber lo que era una computadora, no? Igual, pero tamaño tarjeta. Podés hablar y ver al que llamás, escribir, bardear en las “redes sociales”, pelotudear con jueguitos, escuchar música, ver videos, pedir comida, medirte el tamaño dormida y parada, conseguir parejas, lo que quieras.

Las “redes sociales” son “sitios” en internet con nombres en inglés, “Facebook”, “Twitter”, “Instagram”. Como si fueran bares, o una casa donde te encontrás con “amigos”, reales o virtuales. Te sacás fotos y se las enviás. Te mandan fotos. Contás chismes sobre conocidos o figuras de la tele. Te sacás fotos y las enviás. Te mandan fotos. Hablás mal de uno, le pegás a otro. Pero todo bien. Sin sangre, sin dolor. Relaja mucho eso.

Otra novedad, el peronismo perdió las elecciones. Dos veces ya. El presidente es Macri. Sí, aquél de Boca. Primero fue jefe de Gobierno. Lo reeligieron. Después, se juntó con los radicales, mandaron “Cambiemos” y calzó justo. La gente estaba harta. Mucho choreo. Mucho. ¿Cómo le va? Es largo de explicar, pero te la hago fácil. ¿Te acordás, después de la dictadura, cuando el peronismo también perdió con Alfonsín? No te digo que igual, igual, pero más o menos. Ubaldini murió, pero quedó Moyano y sus hijos ya heredaron en vida la fortuna, los sindicatos y las empresas. Hay Moyanos para veinte años. Siguen Cavalieri, Barrionuevo, Gerardo Martínez, Viviani, Genta, Lingieri, Andrés Rodríguez. Los de siempre. Ya no tan gordos. Se cuidan. Disfrutan de la que hicieron, viajan, juegan al golf. ¿Los empresarios?, igual, los mismos. ¿Amalita? No, no, Amalita murió. La que sigue tirando es Mirtha Legrand. Sí, increíble.

¿Políticos? Fue tan escandaloso y evidente el robo estos últimos años que algunos están presos. No, no todos. Hay varios reciclados que por ahora zafan. Hablan como si nunca hubieran tenido nada que ver con nada. Rodríguez Saá, Felipe Solá, De Mendiguren, Eduardo Amadeo, Scioli. Sí, el que estaba con Menem. Llegó a ser candidato a presidente. Te juro. Pero no, ¿cómo voy a joder con eso? ¿Menem? Vive. ¿En cana? No, él no. Se refugió en el Congreso. Es senador ¿Qué te asombrás? ¿No vivías en este país vos?

“Otro tema”, que diría Biasatti. Sí, sí, Santo Biasatti vive. Hace unos días se jubiló de Telenoche. Se lo veía bien. César y Mónica, bien también. Lo del telefonito ya te lo conté. Ah, sí, ¡el metrobus! Carriles exclusivos para colectivos. No sabés cómo cambió el centro. Llega hasta Vicente López y  La Matanza. ¿Qué más? Quilombos en diciembre, eso ya sabés. El metrobus, te dije, lo del telefonito te lo conté. Y no, nada más. Pero, bueno, tampoco es que pasó un siglo.

(*) Periodista

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