sábado, 20 de mayo de 2017

No solo malas noticias llegan de Brasil

Por Gabriel Profiti
Así como el escándalo del Lava Jato volvió a sumir a Brasil en crisis institucional y sembró dudas sobre la recuperación argentina, también implica un avance pocas veces visto contra la corrupción estructural, cuya lava volcánica puede derramarse fronteras al Sur.

La grabación que puso en aprietos al presidente Michel Temer se dio en momentos en que Brasil amagaba con salir de la peor recesión de su historia.

Las reformas impulsadas por el sucesor de Dilma Rousseff ahora quedaron en veremos.

Ese tenue respingo brasileño había generado optimismo en el gobierno argentino, que atribuía al vecino gran parte de los problemas propios.

El tembladeral volvió a dejar en puntos suspensivos la reactivación de un lado y otro de las cataratas.

Brasil es el principal socio comercial. El 15% de nuestras exportaciones van a ese mercado. Distintos sectores industriales se verán afectados si el golpe político vuelve a sacudir a la economía brasileña, empezando por el automotriz.

En el plano político, Temer es un aliado de Mauricio Macri, quien fue el primero en reconocer a su gobierno surgido de la controvertida destitución de la mandataria del PT.

Cuál será el signo político que gobernará Brasil en la era post Temer es una incógnita.

El dirigente más valorado hoy es el expresidente Lula Da Silva, cuyo regreso ilusiona a la debilitada izquierda regional, pero también parece estar seriamente implicado en el Lava Jato.

La debacle brasileña trajo aparejadas otras cuestiones. Algunos analistas indicaron que sacudió de un plumazo la bicicleta financiera argentina propiciada por la quietud del dólar y las altas tasas de interés. El dólar se despabiló en unas horas y superó los 16 pesos.

Por otro lado, Brasil dejó hace tiempo de ejercer su liderazgo regional y Macri quiere asumir ese protagonismo en el exterior.

Su figura es aclamada en las principales capitales del mundo, aunque para consolidarse necesita hacer pie internamente, donde la economía sigue siendo una incógnita y su fortaleza política será examinada en las próximas elecciones.

En su gira por China y Japón recibió elogios del presidente Xi Jinping y del primer ministro Shinzo Abe, quien llegó a decir que la Argentina es la "locomotora de Sudamérica".

Hacía 20 años que un presidente argentino no visitaba Japón.

De China se trajo nuevamente una promesa varias veces incumplida de equilibrar la balanza comercial -el año pasado importamos por 10.300 millones de dólares y vendimos por 4.400- pero el gigante no es un socio fácil y los acuerdos con ese país siempre están teñidos por la opacidad.

Mani pulite a la brasileña

Más allá de todas estas cuestiones, la condena de la corrupción nunca puede ser una mala noticia. En Brasil hay implicados de todos los partidos políticos, sobornados por los principales conglomerados empresariales del país.

Los ejecutivos brasileños ya declararon que pagaron 35 millones de dólares en sobornos a funcionarios argentinos entre 2007 y 2014.

Por ahora solo un "cuevero" de Odebrecht declaró que depositó 850 mil dólares en cuentas del ahora jefe de la inteligencia argentina, Gustavo Arribas.

Esos pagos podrían asociarse al soterramiento de la Línea Sarmiento adjudicada a Odebrecht junto con Iecsa, la empresa que hasta hace unos meses perteneció al primo de Macri, Angelo Calcaterra -la vendió al ascendente Marcelo Mindlin- y que previamente formaba parte del conglomerado familiar.

El caso Odebrecht ya acumula varias causas en la Argentina. Pero para cooperar con la Justicia nacional, los empresarios quieren un acuerdo como el que sellaron en Brasil.

Las exigencias de los delatores son "inviables" para los fiscales argentinos por las limitaciones de la ley nacional, pero las conversaciones siguen su curso.

Ese virtual entendimiento, clave para saber a dónde fueron dirigidas las coimas, podría concretarse a partir del 1 de junio cuando vence un convenio de confidencialidad en el vecino país.

El jefe de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), Sergio Rodríguez, es uno de los que está negociando esa especie de acuerdo de delación premiada.

Otro de los fiscales involucrados en las investigaciones, Federico Delgado, le pidió a Alejandra Gils Carbó que ordene que las tratativas sean uniformes pero la procuradora respondió que cada uno negocie por su cuenta.

No obstante, se conformará un equipo binacional para avanzar con las investigaciones.

Delgado presentó esta semana ante el juez Sebastián Casanello un video de un encuentro en 2013 entre la entonces presidenta Cristina Kirchner y el CEO de la constructora Odebrecht, Marcelo Odebrecht.

Las miradas se ciñen sobre el ex ministro de Planificación, Julio De Vido.

De una u otra manera habría tenido vinculación con las principales obras otorgadas a Odebrecht y que abrieron causas en la Argentina: el soterramiento del Sarmiento; la construcción de una planta potabilizadora en Tigre y la ampliación de gasoductos que recorren distintas provincias.

El avance de estos expedientes requiere de una Justicia decidida como en el caso de Italia en los 90 o de Brasil ahora con el juez Sergio Moro.

En la Argentina siempre parece subyacente la propensión a la impunidad, sobre todo si el poder de turno también es rozado por su alcance.

Esta es otra oportunidad para demostrar que no es así.

© NA

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