domingo, 16 de abril de 2017

Macri, entre cruzadas y cruzados

Por Gabriel Profiti
El martes pasado, el sol cortó una racha de varios días lluviosos en la Ciudad de Buenos Aires, pero entre la zona de Plaza de Mayo y el corredor financiero del Microcentro se desató una tormenta política a partir de que el Indec le colgara el cartelito de 2,4% a la inflación de marzo.

El número volvió a lucir en rojo para todos los actores de la economía en momentos en que se discuten paritarias, y en respuesta, ese mismo día el Banco Central subió la tasa de referencia 150 puntos básicos de 24,75% a 26,25%.

La inflación oficial acumula un 6,3% en el primer trimestre y anualizada superaría el 25%, muy por encima del 12 al 17% estimado por la autoridad monetaria para 2017.

Las novedades del martes encierran dos dolores de cabeza para Mauricio Macri: la comprobación de que la cruzada contra la inflación no está ganada, ni bajo control; y las sucesivas internas dentro del equipo económico con el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, respecto de cómo enfrentarla.

El problema de fondo es que el Gobierno busca atacar en simultáneo tres disfunciones de la economía argentina, pero las soluciones para uno empeoran a la otra.

Por un lado se busca reducir el déficit fiscal a través del aumento de tarifas pero esos incrementos agitaron la inflación; en consecuencia el Banco Central haciendo gala de su autonomía intenta controlar la inercia inflacionaria con la suba de tasas, decisión que estimula la especulación financiera, congela el crédito y atenta contra la reactivación de la economía.

Gran parte de esos males fueron heredados de la irresponsable administración del tramo final kirchnerista, pero a Macri ya le corre el tiempo -en pocos meses habrá elecciones de medio término- y varias recetas fracasan o tienen éxitos parciales.

Todas las metáforas se ajustan a este entramado: la clásica de la manta corta; la de los remedios que curan la gripe y estropean el estómago; y la del juego de los palitos chinos, en el que gana quien logra retirar cada pieza sin tocar a la otra.

El martes mismo el tema se discutió en la reunión de coordinación del Gabinete que encabeza habitualmente Macri y luego hubo un segundo encuentro el Jueves Santo entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui con Sturzenegger.

El presidente del BCRA tiene el respaldo del Presidente en su política y todas las figuras del equipo económico macrista coinciden en que el principal problema a combatir es la inflación, aunque la decisión de Sturzenegger generó ruidos. Por aquel sostén de Macri, nadie hace pública su discrepancia.

El debate excede al equipo económico: el ministro del Interior -también economista- Rogelio Frigerio entiende que la tendencia a la baja de tasas debería retomarse lo antes posible.

Lopetegui, por su parte, suele decir que el país no puede tener los niveles actuales de crédito, de sólo 10 por ciento del PIB (5% a empresas y 5% al consumo).

Ante los cuestionamientos de adentro y afuera, Sturzenegger se liberó en Twitter: "Es sorprendente la cantidad de defensores que tiene la inflación en nuestro país". Algunos lo definen como un "cruzado".

Sus defensores sostienen que la política monetaria es la única herramienta para combatir la inflación.

Escándalos

Otra de las "cruzadas" que asegura sostener el Gobierno es contra la corrupción.

En esa línea conviven las denuncias cómodas hacia la administración kirchnerista con las incómodas hacia adentro del Gobierno y las molestas como las que sostiene Elisa Carrió, otra cruzada en lo suyo como Sturzenegger, contra el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

Además de aportar a la caída del clan Báez y su impacto sobre la figura de Cristina Kirchner, el Gobierno libra su principal batalla en la Justicia contra la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, a quien acusa de liderar a un grupo de fiscales cuyo único objetivo es golpear al Ejecutivo.

Gils Carbó había sido salvada el año pasado por Carrió, quien frenó un proyecto en el Congreso para limitar el mandato de la jefa de los fiscales por inconstitucional.

Ahora, se investiga la compra de la sede de la Procuración, en la que habría un desfalco millonario, pieza que habilitaría el mecano del juicio político.

Hacia adentro, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, removió al presidente del INCAA, Alejandro Cacetta, bastante reconocido en la industria, por al menos haber convalidado "kioscos, maxikioscos y polirrubros en el instituto".

La purga alcanzará a otros funcionarios del organismo, anticipó Avelluto, pero en la oposición advierten que la cruzada esconde un intento por "manotear" la caja de un ente autotárquico con la consecuente desfinanciación del cine argentino.

Finalmente, Carrió se dispone a poner la primera ficha del tablero electoral al decidir si será candidata en la Ciudad de Buenos Aires.

La jugada oxigenará al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, acosado por la figura de Martín Lousteau y apuntalará el distrito electoral cabecera del PRO.

La candidatura de la jefa de la Coalición Cívica sería la confirmación de que Macri lleva bastante bien la relación con la chaqueña, pese a la tensión institucional que Carrió imprime por sus denuncias contra Lorenzetti.

El supremo es un jugador clave para muchas batallas habidas y por haber y su coraza muestra que la cruzada contra la corrupción macrista también encierra limitaciones políticas.

© NA

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