miércoles, 15 de junio de 2016

Un impacto de lleno en el escenario político

López preso, 8,9 millones de dólares en imágenes, De Vido 
en "zócalos" y un macrismo que respira aliviado

Por Federico McDougall

Fajos y fajos de dólares apilados sobre más fajos y más fajos de dólares.
 
Las fotos que ayer se multiplicaron al infinito por todos los medios de comunicación tras la detención del ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López, impactaron de lleno en el escenario político y volvieron a darle vigencia a aquel dicho popular que reza que "una imagen vale más que mil palabras".

El primer plano de los millones de dólares, junto con euros, yuanes -y monedas raramente vistas por los argentinos, como los riyales qataríes-, que el ex funcionario pretendía esconder en un convento de General Rodríguez, en medio de la noche, sacudió a toda la escena política nacional. 

El conteo final dio 8.982.000 dólares y 152.000 euros, un billete arriba el otro.

La mayor parte del dinero estaba en fajos termosellados de u$s30.000, u$s50.000 y u$s80.000, en billetes de 100. Pero se encontró dinero en cuatro monedas: dólares, euros, yenes y billetes de Qatar

Esta cifra junto con el descubrimiento de armas de fuego y el intento de soborno a los policías que intentaron detenerlo se convirtieron en ingredientes de un cuadro grotesco y hasta tragicómico, de no ser porque, por detrás de estos fajos, se oculta una trama de corrupción que amenaza con hacer colapsar al kirchnerismo como fuerza política.

Para los analistas, el Gobierno gozará, a partir de ahora, de una bocanada de aire fresco que le permitirá evadir las dudas que la inflación, el tarifazo y el oscilante rumbo económico habían generado en un electorado que, hace poco más de seis meses, llevó a Mauricio Macri a la presidencia.

Los expertos entienden que la duración de esta pausa dependerá de cómo el Gobierno administre el escenario y de cómo reaccione el kirchnerismo, de ahora en más, ante la compleja y embarazosa situación de que uno de los referentes de su gestión haya sido encontrado "con las manos en la masa".
"Esto le da mucho aire a Mauricio Macri porque le permite explicar, sin pronunciar ni una palabra, el por qué de la dureza del ajuste", advierte el especialista en comunicación política Diego Dillenberger.

El experto sostiene que el Gobierno cometió el error originario de no denunciar la herencia que recibió del kirchnerismo a las pocas horas de asumir.

Al ser consultado sobre el margen que le dará el tema a Cambiemos, Dillenberger sostuvo que a pesar de la volatilidad de las noticias en la Argentina, el "Caso López" servirá, en principio, para que el kirchnerismo haga un "tiempo de llamado al silencio" que será, en términos políticos, muy redituable para el oficialismo.

Desconcierto K

Mientras que algunos referentes y hasta La Cámpora misma señalaron a López como un ex funcionario que le hizo un grave daño al proyecto K, otra figura como Aníbal Fernández intentó que el escándalo no termine explotando dentro del círculo kirchnerista.

"Qué asco lo de José López. Ojalá vayan todos presos los que aprovecharon un gobierno nacional y popular para robar y hacer sus negocios", sostuvo la dirigente de Nuevo Encuentro, Gabriela Cerruti.

"Tristeza y bronca porque le hacen daño a un proyecto que fue lo mejor que le pasó a este país en muchas décadas. Vamos a volver, mejores", agregó.

Desde La Cámpora, José Ottavis fue el más autocrítico, dado que llegó a vincular la corrupción con la derrota electoral de octubre.

"¿Saben por qué perdimos las elecciones? Por los José López", disparó.

Ottavis, además, le propuso a su espacio hacer un mea culpa: "Tenemos que hacernos cargo, este tipo es de nuestro partido, este tipo fue muchos años funcionario de nuestro gobierno".

Más tarde, La Cámpora emitió un comunicado formal en el que aseguró "repudiar la conducta del señor López".

"Habiendo tenido la oportunidad de contribuir al crecimiento de un proyecto político transformador eligió dañarlo, perjudicando con su accionar no solo a sus simpatizantes sino al conjunto del pueblo argentino", agrega el texto.

Mientras que que una parte del kirchnerismo se refugió en un discurso por momentos bastante autocrítico, Aníbal Fernández trató de despegar a esta fuerza política del escándalo.

"En esto no tiene valor ni la pertenencia ni el color político, siendo hechos que constituyen delitos que no pueden ni deben ser tolerados", afirmó el ex jefe de Gabinete.

Incluso, aprovechó su cuenta de Twitter para pasarle factura a Macri: "Este hecho repudiable, Panamá Papers o cuentas en HSBC, son delitos intolerables que agravian a la sociedad y deben ser investigados".

Bocanada de aire fresco para el oficialismo

Lo que queda en claro es que, para el macrismo, el episodio constituye la oportunidad perfecta para revalidar la lealtad con aquellos votantes que, por sobre todas las cosas, le reclamaban ubicarse en las antípodas del estilo K.

Cabe destacar que este escándalo que salpica al kirchnerismo se da en momentos en que la imagen del Presidente dejó de caer.

La aprobación hacia la figura de Macri -que había arrancado con un nivel positivo del 65%- llegó a caer hasta el 51% en abril, luego de la serie de tarifazos. Sin embargo, tras las últimas medidas anunciadas -especialmente aquellas en favor de los jubilados- se posicionó en un 54%.

Dillenberger señala que no hay ingenuidad en la estrategia de comunicación del macrismo. Y da a entender que el Gobierno explotará este escándalo a su favor.

Según el experto, "al igual que en los días posteriores a la detención de Lázaro Báez, el oficialismo le imprimirá espectacularidad a un caso que, por sí mismo, ya rompe con todas las reglas de la verosimilitud".

Rápido de reflejos y en sus primeras declaraciones, el Presidente calificó la detención del ex viceministro de Obras Públicas como un "episodio bochornoso".

Además, aprovechó para diferenciarse de la anterior gestión y reafirmar que para su Gobierno un "elemento central" a la hora de hacer política es la "transparencia".

"Estamos cambiando claramente y está bueno que pongamos a la luz todas las prácticas que queremos erradicar en Argentina", agregó.

Incluso, el oficialismo -a través del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo-, se encargó de hacer públicas las felicitaciones que Macri envió a los policías que actuaron en el operativo de detención y no se dejaron coimear.

"Además de ser una bocanada de aire fresco para Macri, es una bocanada de aire turbio para el kirchnerismo y para la población, lastimada por la corrupción", analiza la encuestadora y socióloga Graciela Römer.

Para el círculo K, este escándalo tiene un doble impacto porque, a diferencia de lo que sucedió con Báez -un caso que cobró impulso a través de los videos de La Rosadita-, aquí no hay indicios de ninguna supuesta operación mediática o persecución política.

El impacto para la fuerza que se ubica bajo el paraguas de Cristina Kirchner es innegable: el propio Julio de Vido reconoció públicamente, en un acto en General Rodríguez realizado en julio de 2015, que José López era su mano derecha. 

Römer asegura que hay que analizar el "Caso López" en el marco de un escenario local donde la corrupción figura entre las principales preocupaciones de los electores.

"Las demandas por la inflación y el temor a perder el empleo están presentes, pero la corrupción permanece y crece de manera sostenida", afirma.

Además, la analista sostiene que la detención del ex funcionario es apenas un capítulo dentro de una trama de negocios turbios y cree que es importante interpretarlo a la luz de la "ola anticorrupción" que se vislumbra en la región y, sobre todo, en Brasil.

Cambios en el peronismo

A futuro, la analista vislumbra que el tema repercutirá en los "movimientos tectónicos" de un peronismo fuera del poder.

"Si uno analiza la campaña, las referencias a los temas de corrupción eran mínimas. A partir de ahora, el peronismo no va a poder hacer más la vista gorda", asegura.

Entiende que la dimensión del caso, "que recuerda las aventuras del narco Pablo Escobar", obligará a "los distintos peronismos" a tomar posición rápidamente.

Sin embargo, no todo es alegría en el seno del macrismo. El escándalo que destacó el Caso López también genera algo de inquietud entre los estrategas de Cambiemos, especialmente de cara a las elecciones legislativas de 2017.

Saben que tienen más por ganar en los comicios con un kirchnerismo en el centro de la escena, para continuar explotando el sentimiento "anti K" de parte del electorado, que con una fuerza diezmada.

Esto le dejaría más espacio a referentes con buena imagen y más moderados, como Sergio Massa, Diego Bossio y Juan Manuel Urtubey, quien este martes recibió a Macri en Salta para acompañarlo en un anuncio de gestión.

Un deja vu del caso Báez

Por lo pronto, el Gobierno ya ganó la primera batalla, que es la del impacto mediático.

La imagen de López con casco y chaleco antibalas, conducido por el grupo de élite de la policía para su detención, resulta de una potencia política demoledora, más allá de lo que finalmente ocurra en el plano judicial con la acusación de enriquecimiento ilícito.

Fue inevitable el recuerdo de lo ocurrido en abril, cuando Lázaro Báez era sorpresivamente detenido y todo el sistema político tembló por la posibilidad de que se desentrañara un entramado de corrupción con eje en la obra pública.

Los parecidos no se limitan al impacto mediático, sino que alcanzan también a la investigación judicial. Si Báez representaba el caso del empresario beneficiado con sobreprecios de la obra pública, López encarna el otro lado del mostrador, el del funcionario con poder de decisión sobre las contrataciones y los pagos.

Y está claro que, acaso más importante que López, el tema salpica al ex superministro Julio De Vido.

Mientras el macrismo respira con alivio por el oxígeno político recuperado, la saga de la corrupción kirchnerista le permitirá avanzar con los retoques al plan económico, sin que los focos de la opinión pública se localicen sobre el dinero de funcionarios macristas fuera del país o sobre las contramarchas del tarifazo.

Por ahora, las imágenes de los millones de López tienen el rating garantizado. Hasta que estalle el próximo escándalo.

© iProfesional

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