domingo, 20 de marzo de 2016

Cien días después, Macri sigue vendiendo futuro

Por Gabriel Profiti

La brutal imagen, whisky en mano, de contadores de dinero público se proyecta como uno de los símbolos del kirchnerismo y colabora con la causa de Mauricio Macri, en momentos en que el presidente enfrenta una coyuntura económica compleja, pero trata de "vender futuro" mostrándose distinto a sus antecesores.

El conteo filmado de dólares y euros activó la causa de lavado de dinero contra uno de los mayores beneficiarios de obra pública durante el gobierno kirchnerista, Lázaro Báez, pero por sus relaciones comerciales y personales con la ex familia presidencial despliega la sombra sobre la propia Cristina Fernández.

El golpe es fuerte para el kirchnerismo que se paró rápidamente como el único sector de oposición dura al gobierno de Cambiemos, tal como quedó reflejado en la votación en la Cámara de Diputados por el acuerdo con los fondos buitre.

En tribunales dan por hecho que en los próximos meses habrá una procesión de ex funcionarios acusados por distintas causas de corrupción, ya que hay varios jueces federales que están entusiasmados con hacer leña del árbol caído.

Por otro lado, ese balance de 165 votos a favor y 86 en contra que mostró el tablero de la Cámara de Diputados en la mañana del miércoles evidenció la capacidad del oficialismo de construir una mayoría en ese hemiciclo junto al massismo, el Bloque Justicialista, cuya referencia es Diego Bossio y otros desprendimientos del kirchnerismo y diputados progresistas.

Es más, algunos dentro del interbloque oficialista llegaron a plantear la posibilidad de prescindir del apoyo de Massa -lídera un grupo de 35 diputados-, ya que el tigrense está haciendo valer mucho su capacidad de árbitro y fija condiciones sistemáticamente.

"Igual no hay que confiarse porque esto es ley a ley", admitió un hombre instalado en los principales despachos del Congreso. De hecho, esa mayoría fue construida gracias a cambios que la oposición dialoguista introdujo al proyecto oficial.

El otro punto de apoyo de Macri son los gobernadores, constituidos en palanca motriz del Senado. Debido a la necesidad mutua de financiamiento, los mandatarios provinciales también juegan fuerte para la aprobación del proyecto que propone normalizar la deuda en default. Para eso el Gobierno nacional debió acelerar el proceso de devolución de una quita -ya sin razón de ser- de coparticipación a las provincias.

El respaldo de los gobernadores -buena parte de ellos del PJ- ya se vio también en el inicio del debate en la Cámara alta. De todos modos, todavía existe la posibilidad de que se incluyan cambios en el texto. Esa es una discusión que se da al interior del bloque del Frente para la Victoria y mantiene expectante al Gobierno debido a que devolvería el proyecto a Diputados con un reloj que marca al 14 de abril como límite para la aprobación.

Dilma y Obama

Como ya se dijo, el Gobierno fija en ese acuerdo con los holdouts su línea de partida para el crecimiento económico, sobre la base del financiamiento y la inversión, que a su vez operará como freno a la inflación.

A cien días de haber asumido el poder, la coyuntura no es sencilla. La devaluación, la suba de precios, los despidos y el tarifazo implementados por el Gobierno por ahora solo hacen sonar los acordes del ajuste. En ese contexto, la estrategia oficial es mostrar que a mediados de año habrá un punto de quiebre.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, señala a sus interlocutores que los últimos datos de la Encuesta de Indicadores
Laborales -el Indec aún no difunde datos oficiales- indican que el desempleo no creció en estos meses pese a los despidos en el sector público y que se ubica entre el 13 y 14%.

En el ministerio creen que el empleo volverá a crecer en el sector privado dentro de un clima de "confianza y previsibilidad" pero ven cuellos de botella en sectores importantes como el de la construcción, el automotriz y el de la energía.

El primero posiblemente repunte una vez que el Estado retome obras públicas interrumpidas por falta de pago, pero los otros dos están muy vinculados a factores externos como el bajo precio del petróleo y la situación económica de Brasil.

Así como el Vía Crucis kirchnerista favorece por contraste a Macri, el escándalo de corrupción en Brasil golpea. Es cierto que el presidente argentino alienta el giro al centro de Sudamérica, pero en el corto plazo la crisis del gobierno del PT impacta en el intercambio comercial y obliga al Gobierno a mantener herramientas de protección industrial.

En ese cruce de intereses debería interpretarse la reacción de la Casa Rosada de "preocupación pero no intromisión" en los asuntos del vecino país.

Es cierto también que la administración macrista busca mostrarse como la nueva estrella de Sudamérica y desligar su suerte de la primera economía regional.

Ese objetivo tendrá una parada clave la próxima semana con la visita del presidente estadounidense Barack Obama, la tercera de ese calibre luego de la del presidente francés, Francois Hollande y la del primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Obama llegará con su secretaría de Comercio, Penny Pritzker, para trabajar en un incremento de la balanza comercial, pero la visita adquirió múltiples significados desde que se supo que su estadía coincidirá con el cuadragésimo aniversario del Golpe de Estado que derrocó a Isabel Perón y sembró el terror.

La fecha se ajustó a la histórica visita previa de Obama a Cuba, que ya de por sí aliviana el sentimiento antiestadounidense en la región, pero la Casa Blanca buscó enseguida dar gestos para amortiguar reacciones adversas. Así, el presidente visitará el Parque de la Memoria en la Costanera y anunció la desclasificación de archivos sobre la dictadura argentina.

El embajador Noah Mamet anticipó que el presidente demócrata hará alguna mención respecto al rol de Estados Unidos en esa época, que se dividió en la complicidad del gobierno del republicano Gerald Ford (1974-1977) con la dictadura a través de su secretario de Estado Henry Kissinger y las denuncias avaladas por el demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

© NA

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