martes, 2 de febrero de 2016

SOBRE CIERTOS RIESGOS Y ALGUNAS REITERACIONES

Entre ser CEO, científico y político
               
Por Martín Risso Patrón
El presidente de la República Mauricio Macri, ha colocado en puestos clave de su Administración, a exponentes profesionales de diferentes ciencias, saberes y tecnología. 

Eso está bien a medias en un sistema democrático republicano. Sencillamente, porque a esto le falta un detalle: Ser políticos.

No debe olvidar el primer mandatario que en el Gobierno se deben tomar también decisiones políticas, donde la cúspide es él mismo, y si no cuenta con una visión política del conjunto de problemas a encarar [que los heredados del Régimen anterior son múltiples], mal le puede ir en su gestión y con ello llevarse puesto al Pueblo, por solamente dos motivos:

Primero: Porque si analizamos según la brillante obra sociológica de Max Weber ["El político y el científico"], encontramos razones para considerar que en las cuestiones sociales intervienen individuos con voluntad y conciencia propias, a las que se suman intenciones que se precisa comprender. Esto quiere decir, que la conciencia de lo político sí o sí debe estar incorporada en sus funcionarios [agentes sociales de gobierno] que vienen de legítimos pergaminos universitarios, a lo que la mayoría agrega pergaminos empresariales [son CEO's empresarios= “Chief executive order” que en español significa “Oficial ejecutivo en jefe”].

Hasta ahora en su gestión, eso de la conciencia política no aparece. Y sería grave, muy grave, que apliquen una visión encorsetada en una metodología de administración liberal fóbica al Estado; sin sensibilidad social.

Lo mismo sucederá con políticos [que a la larga no demuestran más que ser punteros y clientes del Poder que les dio conchabo] que no gestionan más que desde el corsé del populismo.

En segundo lugar, porque es posible que tanto CEO en funciones de la Administración gubernamental, sumándole lo anterior, por cierto, se convierta en Lobby Boy [o Lobby Girl, en su caso]. Por caso, le comento que ya tuvimos esa lamentable experiencia en el menemato. Recordará usted la concesión de servicios públicos [ferrocarriles, líneas aéreas, comunicación, energía, etcétera] y zonas críticas sociales [como la jubilación] en manos de reconocidos CEO's; por nombrar sólo uno, entre cientos, el conocido Eduardo Eurnekian [83], el de las autopistas, la distribución de combustibles y la gestión de los aeropuertos.

Con esto, la República corre el riesgo de convertirse en una suerte de LobbyLand, denunciando que, de eso, estamos hartos el Paisanaje argentino.  Además, se agrega el peligro de instalar, continuándola, la corrupción, que para eso, se dan maña los lobbistas.

Pero el peor de los riesgos, es que, ante la ausencia de funcionarios con sensibilidad política, el vértice de la Administración, o sea el presidente, deba convertirse lisa y llanamente en un autoritario hacia dentro de la torre de mando, y también hacia fuera.

Un ejemplo ministerial

Su ministro de Salud, el médico sanitarista Jorge Daniel Lemus [67], ante una pregunta periodística televisiva sobre las diferencias entre los síntomas de las enfermedades Dengue, Zika y Chikungunya, particularmente sobre cuáles son las diferencias en los síntomas, respondió "Bueno, tienen síntomas parecidos, fiebre, dolor de cuerpo, etcétera...". Una respuesta ajena a por lo menos una básica formación profesional y de administración frente al Pueblo, a lo que se suma una nula sensibilidad política. Caso grave, Paisanos, que el presidente de la República deberá analizar.

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