martes, 23 de septiembre de 2014

PERFILES / JÜRGEN HABERMAS

La democracia deliberativa y la institucionalización 
de una esfera pública mundial

Jürgen Habermas: defensa de la democracia deliberativa.

FECHAS

1929  Jürgen Habermas nace en Dusseldorf. Estudia Filosofía, Historia, Psicología y Economía en Gotniga, Zürich y Bonn.

1953  Publica su primer ensayo crítico de la obra de Heiddegger: Pensar con Heidegger contra Heidegger.

1954 Defiende en la universidad de Bonn su tesis sobre El Absoluto y la historia: de las discrepancias en el pensamiento de Schelling.

1956  Durante tres años fue ayudante y colaborador de Adorno en el Instituto de Investigación Social de Frankfurt.

1968  Publicó Conocimiento e interés, obra que le dio enorme proyección internacional.

1971  Durante 12 años fue director del Instituto Max Plank para la “investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico”.

2003  Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

SU PENSAMIENTO

Las normas de la acción solo pueden considerarse justificadas si satisfacen el criterio del principio de universalización: esas normas serán válidas cuando ganan el reconocimiento del universo afectado. Así es la ética discursiva que Habermas enuncia.

Habermas estudia la sociedad como un conglomerado de sistemas complejos donde el autor desaparece transformado en procesos. En su Teoría de la acción comunicativa, son acciones aquellas manifestaciones simbólicas: la acción regulada por normas y acción dramatúrgica, la que entra en relación con el mundo objetivo. Habermas plantea la necesidad de una pragmática universal; una ciencia del lenguaje basada en estructuras universales.

Karl Marx es una referencia permanente en la obra de Habermas pero también el pensamiento de Kant. La relación estrecha entre la filosofía de la razón de éste y la teoría empírica de Marx, es algo que Habermas asume como síntesis propia. La integración de filosofía y ciencia social en una Teoría Crítica de la sociedad es rasgo distintivo de su obra.

Su primera obra, Historia y crítica de la opinión pública, profundiza en la distinción entre opinión pública manipulada y opinión pública crítica, en el fondo, un análisis estructural de la esfera pública.

En otra posterior obra, Habermas se enfrenta con un análisis corrector de su inspirador, Karl Marx, a fin de, mediante una seria crítica, regenerar su valor. Así, según Habermas, para Marx el trabajo es un instrumento más del fin productivo. Habermas cree que el cambio social –desde su perspectiva de la segunda mitad del siglo XX– más bien será simbólico, en el ámbito de la comunicación y consenso entre los individuos. Es una reflexión semejante a la que hacen Adorno, Max Horkheimer y Gramsci.

A partir de la publicación en 1981 de su obra fundamental, La teoría de la acción comunicativa, sus reflexiones se han orientado hacia la fundamentación de la ética discursiva, en defensa de la democracia deliberativa, de los principios del Estado de Derecho y, como tantos otros contemporáneos, de la institucionalización de una esfera pública mundial.

© Filosofía Hoy

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