viernes, 29 de noviembre de 2013

España espera el descongelamiento de la relación con Argentina

Por Ana Gerschenson
El gobierno español espera que se active un proceso de reconstrucción de las relaciones con la Argentina, deterioradas desde antes de la expropiación de YPF a la empresa Repsol.

La expectativa es que el llamado de la presidenta Cristina Kirchner a su colega Mariano Rajoy, anunciado un día antes en un comunicado oficial, sea sólo el principio de un camino diplomático de acercamiento. En Madrid todavía no se olvidan que el presidente español estuvo en Buenos Aires en septiembre pasado, en ocasión de la elección de la sede de los Juegos Olímpicos 2020, y no fue recibido por las autoridades argentinas.

La palabra "descortesía" fue la más suave para calificar el desaire.

Y además, subsiste la molestia por el faltazo de la Presidenta a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, en noviembre del año pasado.

Tampoco hubo presencia de funcionarios kirchneristas en la despedida del ahora ex embajador Román Oyarzún, hace una semana. El diplomático estuvo en funciones apenas un año y medio, y dejó Buenos Aires con el sabor ácido de haber intentado sin éxito un acercamiento entre ambos países, y ya sin poder disfrutar de la expectativa de una etapa bilateral nueva, a partir del acuerdo casi sellado por la indemnización de YPF.

Su reemplazante llegará a principios del 2014 con la consigna concreta de trabajar por el descongelamiento de las relaciones bilaterales. Su nombre es Estanislao Grandes, viene de la embajada de Rumania, pero su esposa es peruana, por lo que la cultura latinoamericana es parte de su vida.

"Deberían encauzarse las cosas de aquí en adelante, dependemos de que haya algún gesto de acercamiento más. La expropiación de YPF era un obstáculo grande para las relaciones y para la seguridad jurídica de las empresas españolas", confió una fuente diplomática del gobierno de Rajoy a 3Días.

La sintonía política, de todas formas, no ayuda demasiado. Cristina y Rajoy no han tenido química desde un principio, por cuestiones ideológicas en primer lugar, y porque los Kirchner venían de una relación muy estrecha con la España que gobernó el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Es difícil imaginar la expropiación de YPF a Repsol, tal como ocurrió, en épocas zapateristas.

Además, Rajoy se ha encargado de cultivar su amistad con el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri en los últimos años, y recientemente sus funcionarios escucharon con mucha atención a Sergio Massa, en su gira por España.

Pero claro, estos parecen ser tiempos de cambio en términos económicos y políticos. Basta con recordar que fue el propio ministro de Economía, Axel Kicillof, quien días después de la nacionalización de YPF aseguró que por el vaciamiento de la petrolera, Repsol debía pagarle a la Argentina y no viceversa. Esta semana el mismísimo ministro fue el encargado de proponer el pago con bonos soberanos a la empresa española por aproximadamente u$s 5000 millones. Y ayer reforzó su actitud al decir que "la idea nunca fue perjudicar a Repsol".

Es por este giro evidente que España cree que volverá a tener un rol destacado en las negociaciones que la Argentina todavía tiene que encarar para recuperar credibilidad internacional. Como las del Club de París, del que España es integrante.

"Si la Argentina quiere volver al mundo tiene que llevarse bien con sus amigos, es básico", aseguró a 3Días un funcionario diplomático español, quien también expresó cierta molestia por el "aire de victoria" que le da ahora el Gobierno a la firma del acuerdo con YPF. Es una sobreactuación que pide el relato hasta ahora sostenido.

Grandes, el nuevo embajador, podrá comprobar si el giro es real o quedará acotado al cierre de las negociaciones con Repsol. Y si la Argentina y España pueden recuperar la relación de preferencia que han tenido históricamente. La llamada de la Presidenta a Rajoy es, claro, un indicio.

© 3D

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