domingo, 21 de octubre de 2012

UCR: ni renovación ni cambio

Por Ana Gerschenson
Ni renovación ni cambio. Que Rodolfo Terragno sea la figura del radicalismo que mejor mide entre los porteños refleja el estado del radicalismo. Porque más allá de las ponderaciones políticas y personales, el ex jefe de Gabinete de la Alianza, lanzado esta semana como candidato a senador en la Ciudad, no es precisamente una cara nueva en el partido centenario.

En las primarias del año próximo competirían con Terragno antiguos conocidos, como Ricardo Gil Laavedra y hasta el ex presidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno delarruísta, Rafael Pascual.

Pasan los años y los comicios, y la UCR no logra alumbrar una nueva camada de dirigentes. Es una crisis que llegó a lo más alto en 2007, cuando por primera vez los radicales tuvieron como candidato presidencial a un peronista llamado Roberto Lavagna.

La muerte de Raúl Alfonsín en 2009 pareció reunificar a los radicales, sin embargo, en 2011 se anunció una interna que no se hizo y el hijo del ex presidente, Ricardo, fue un candidato presidencial sin el respaldo homogéneo de sus correligionarios.

"Estamos mirando hacia adelante... Lo nuestro no tiene explicación", ironizó ante WE un histórico dirigente radical. Y se refería también a la reciente designación del ex diputado Marcelo Stubrin (fundador de la histórica Junta Coordinadora Nacional en los 70) como representante del radicalismo en la dirección de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). A Stubrin lo propuso el senador Ernesto Sanz con la bendición del presidente del partido, Mario Barletta, y causó revuelo entre quienes esperan la renovación partidaria que no llega.

El internismo sigue siendo la marca registrada del radicalismo. Basta con repasar el último comunicado de la mesa directiva de la Convención Nacional, a cargo del storanista Carlos Martín, anunciando que no asistirá a la reunión partidaria convocada por Barletta para el viernes próximo, básicamente argumentando motivos burocráticos, de mandatos cumplidos y reglamentos incumplidos.

Tampoco se han puesto de acuerdo sobre el proyecto oficialista para habilitar el voto a partir de los 16 años. El jefe de la bancada de la UCR, Carlos Naidenoff, desoyó la postura de su colega en Diputados, el constitucionalista Ricardo Gil Lavedra, y votó a favor esta semana de la iniciativa que obtuvo media sanción en la Cámara Alta. La decisión de Naidenoff fue precedida de llamados telefónicos cruzados de alta intensidad discursiva que incluyeron también al senador Gerardo Morales.

Con las elecciones legislativas cada vez más cerca, los radicales entienden que en 2013 no tendrán otra opción que reacercarse al FAP para consolidar una propuesta electoral.

Claro que, después de los resultados del 2011, donde Hermes Binner salió segundo con casi el 17 por ciento, cinco puntos por sobre Ricardo Alfonsín, las negociaciones por un lugar en las listas no serán lo que eran para la UCR. Aunque en el distrito porteño, la figura del titular de la AGN, Leandro Despouy, ha crecido a partir de su pulseada pública con el Gobierno. Pero no hay que olvidar que Despouy es el mismo que Barletta quiso remover de la AGN a principios de año, fruto de otra interna partidaria.

Julio Cobos, echado y luego perdonado por la UCR, es hoy el único que, según muestran los sondeos, tiene un triunfo asegurado en su distrito, la provincia de Mendoza. Pero el problema es que todavía le desconfían por haberlos abandonado para unirse al kirchnerismo. "Seguramente va a ganar en Mendoza, pero eso no lo va a convertir automáticamente en nuestro candidato presidencial porque él sólo se preocupa por su libro y no por el partido", adelantó un congresista radical. Cobistas y anticobistas, otra interna que se viene después de 2013.

Es la historia radical: de la Renovación y Cambio de Alfonsín en los 70 a la Ni Renovación ni Cambio de estos tiempos.

© we (EC)

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