Por Sergio del Molino
He tenido el honor de medio apadrinar un encuentro
con estudiantes de bachillerato en Perugia, Italia,
como parte del programa paralelo de un festival literario. Los alumnos habían
trabajado unos cuentos de Jorge Luis Borges con
sus profesoras de español y habían hecho una serie de proyectos que se
presentaban de forma solemne en un palazzo. Mi misión
era adornar un poco el sarao, añadiendo unas palabritas, que puse en forma de
cuento alla maniera borgiana.
