Por Claudio Mardones
Federico Sturzenegger se ganó la máxima consideración de Javier Milei cuando le llevó la primera versión de la Ley Bases, el enorme compendio de cambios y reformas que el Ejecutivo pretendía sancionar en el Congreso. Por entonces ya le decía “El Coloso”. Consideraba que el digesto que había realizado era una obra monumental que reflejaba el espíritu reformista de la fuerza de ultraderecha que había llegado al poder. No solo por la cantidad, sino por la profundidad y el alcance de los cambios.


