viernes, 28 de agosto de 2026

La búsqueda de una alternativa para el 40% que no quiere los extremos

Existe un amplio sector de la sociedad que rechaza tanto 
al mileísmo como al kirchnerismo, aunque todavía 
no encuentra un liderazgo capaz de representarlo


Por José Ángel Di Mauro

Después de un puñado de días en los que se propagó el misterio en torno a su figura, el Presidente reapareció en el Consejo de las Américas con un discurso sobre el cual desde su entorno se habían ocupado de alentar las mayores expectativas. Javier Milei no debe haber defraudado a los que esperaban un mensaje que se saliera del molde. Pero no habrá sido especialmente por los anuncios formulados.

El tono fue lo que llamó la atención y la insistencia presidencial en hacer una interpretación antojadiza de la realidad.

Si bien reivindicó el valor de los datos y afirmó que “los periodistas se enojan cuando les presentan los datos”, sus dichos de ese día estuvieron marcados por inexactitudes. Veamos:

● Milei dijo haber cumplido con que la inflación llegaría a cero a mediados de este año: “Ya la de julio arrancó con cero, siendo 0,8%”, destacó, cuando en realidad se trata de la inflación mayorista, que mide la evolución de los precios de los productos en la etapa de producción y comercialización previa a la venta al público, mientras que la inflación minorista refleja los precios que pagan los consumidores finales en comercios y servicios. De hecho, esta es la cuarta vez en la era Milei que la inflación mayorista arranca con cero: ya sucedió en diciembre de 2024, mayo de 2025 y febrero 2026.

● “Tampoco cayeron los salarios”, aseguró. Cierto es que en términos nominales los salarios privados subieron; pero en términos reales tuvieron retrocesos en varios meses recientes, porque los aumentos salariales quedaron por debajo del IPC. En los primeros cinco meses de 2026, los salarios privados registrados acumularon una suba de 12,3%, mientras que la inflación fue de 14,7%, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo cercana al 2,1% en ese período.

● “No aumentó el desempleo”, dijo en otro pasaje. Según la Secretaría de Trabajo y el SIPA, entre noviembre de 2023 y abril-mayo de 2026 se perdieron entre 235.000 y 337.000 empleos registrados, según el universo considerado (asalariados privados o total de empleo formal).

● “Es cierto que desaparecen empresas, sí, pero desaparecen empresas de una sola persona y aparecen empresas que contratan de repente 10 personas”, explicó también. La afirmación describe un fenómeno que puede ocurrir en una economía dinámica: empresas menos eficientes desaparecen y son reemplazadas por otras más grandes o productivas. Sin embargo, para que eso suceda debe observarse un aumento neto del empleo y de la actividad. Hasta ahora, los datos oficiales muestran que el empleo privado registrado continúa por debajo de los niveles de noviembre de 2023 y que el número de empresas empleadoras también se redujo.

Y ya en otro orden, Milei decidió incluir ante ese foro empresario el tema del aborto. Así como en 2024 había enfocado su polémico discurso en Davos en el “wokismo”, esta vez volvió a la batalla cultural al afirmar que “estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permite la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”.

En realidad, la baja de la tasa de natalidad es un fenómeno global; y en la Argentina se viene registrando desde 2014, por otros factores: la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aprobada en diciembre de 2020. Y es insólito interpretar que una ley que no tiene siquiera seis años pueda haber afectado al sistema previsional.

Semejantes imprecisiones se entrelazan con el tono que viene utilizando quien hace un año se había comprometido a no insultar más. El viernes, a través de su cuenta de X, Milei destrató al periodista Marcelo Bonelli con un lenguaje vulgar impropio de quien ejerce la primera magistratura del país. Tanto las imprecisiones, como su lenguaje absolutamente impropio no hacen más que devaluar la figura presidencial.

El argumento que dan sus allegados es siempre el mismo: él es así, este es el Milei genuino. Suena a elogio, más que a justificativo. No debería serlo, sobre todo porque el maltrato trasciende fronteras y ya lo ha practicado con habitualidad contra dignatarios extranjeros, comprometiendo claramente los intereses nacionales.

La devaluación de la palabra presidencial se ratifica en cada discurso o reportaje -considerando en este último caso a los diálogos que cotidianamente el Presidente mantiene con personas afines-, en los cuales insiste en dejar definiciones rimbombantes muchas veces inverificables. Lo reiteró este sábado en un interminable diálogo -casi monólogo- que mantuvo con el relator de fútbol Gabriel Anello, ante quien reiteró nuevamente que “llevamos 17.000 reformas estructurales”, y que el ministro Sturzenegger “mete 17 modificaciones por día”. La tendencia a magnificar, con cifras disparatadas resulta insólita. Lo mismo cuando denuncia que el año pasado la oposición en el Congreso promovió “40 leyes tratando de destruir el plan económico”, como así también promovió su juicio político. Además de afirmar también este sábado que intentaron “un golpe de estado” en su contra el año pasado, lo cierto es que en 2025 la Comisión de Juicio Político no tuvo ni una sola reunión. De hecho, nunca estuvo oficialmente constituida.

Cuando en esa misma charla le preguntaron si Patricia Bullrich, podría ser su compañera de fórmula, Milei dijo que la senadora figuraba en un menú de opciones. Hace apenas tres semanas había anunciado que ya tenía decidido quién será su candidato a vicepresidente. Tenían razón quienes entonces no le creyeron.

Una de las mayores preocupaciones de las últimas semanas sin duda ha sido el crecimiento del riesgo país. Es un dato claro, dado que nuestro país busca volver a los mercados de capitales. Lo cierto es que, a pesar del enorme ajuste implementado, Argentina tiene el riesgo país más alto de la región, considerando a Venezuela fuera de esta tabla. Los analistas económicos señalan como justificativos que el nivel de reservas sigue siendo bajo, aunque el BCRA haya comprado unos 13.500 millones de dólares en lo que va del año. Juegan en contra también la existencia de restricciones a los movimientos internacionales de capitales y el historial en materia de incumplimientos de deudas en las últimas décadas, según reseña un informe del IERAL.

Pero no son pocos los que buscan argumentos políticos para justificar la escalada. El mercado empezó a incorporar el riesgo de las próximas elecciones y las dudas sobre la continuidad del programa económico actual. Las encuestas que vienen mostrando un elevado índice negativo en la imagen presidencial le juega claramente en contra a esta administración.

Y la posibilidad de que la oposición más dura pueda volver al poder termina perjudicando al propio gobierno. Que es el mismo que busca mantener viva la alternativa kirchnerista de modo tal que crezcan sus chances. Es el perro que se muerde la cola.

En este contexto se verifica la existencia de un segmento equivalente al 40% de la población que rechaza simultáneamente a Javier Milei y a Cristina Kirchner, pero que no constituye un espacio político homogéneo. Por el contrario, está dividido en cuatro grupos con comportamientos y expectativas diferentes.

Así lo establece un estudio de la consultora QSocial, que encuentra al desencanto como la característica común de ese universo: el 47% no tiene candidato, votaría en blanco o no sabe qué haría; el 91% considera que el gobierno gobierna para sectores específicos y no para la mayoría; y el 74% cree que la oposición tampoco está preparada para gobernar.

El dato quizás más interesante es que ese electorado comparte un diagnóstico crítico sobre la situación económica, pero no comparte una alternativa de liderazgo. El 74% no percibe mejoras económicas y dos tercios creen que el país está peor que antes de la llegada de Milei. Sin embargo, una mayoría relativa no quiere volver al esquema anterior, sino continuar algunas políticas del actual Gobierno y modificar otras.

Esa “avenida del medio” es dividida por QSocial en cuatro sectores.

Republicanos desencantados (7%): antikirchneristas que se decepcionaron con Milei. Conservan afinidad con figuras como Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Son potencialmente recuperables para un espacio de centroderecha.

Progresistas sin candidato (6%): opositores a Milei pero sin identidad peronista. Llama la atención que el 41% votó a Milei en 2023, señal de que se trata más de un voto huérfano que de un electorado ideologizado.

Reserva libertaria (9%): desencantados con Milei, pero aún cercanos al oficialismo. Mantienen una predisposición favorable a volver a votar al Presidente.

Reserva peronista (18%): siguen identificados con el peronismo, aunque no necesariamente con Cristina. Constituyen el bloque más grande dentro de ese 40%.

Según el informe, el problema central no es de demanda sino de oferta. Existe un electorado disponible, pero no encuentra un dirigente que exprese simultáneamente el rechazo a Milei y al kirchnerismo sin plantear una restauración del pasado.

Lo cierto es que figuras asociadas al centro obtienen algún nivel de recepción, pero todavía insuficiente para transformarse en una referencia nacional. La consultora concluye que una candidatura competitiva para ese espacio debería reunir cuatro atributos:

1) Ser reformista, no restauradora.

2) Discutir la distribución de costos y beneficios del ajuste más que la necesidad del ajuste mismo.

3) Construirse alrededor de una figura de gestión antes que de una estructura partidaria.

4) Combinar orden, eficiencia y sensibilidad social en un mismo liderazgo.

Así las cosas, el desafío de una construcción de centro no es tanto captar un electorado ya consolidado, sino unificar demandas dispersas bajo un liderazgo creíble que proponga correcciones al rumbo actual sin plantear una vuelta al pasado. Esa parece ser la ventana política que permanece abierta hacia 2027.

© Parlamentario.com

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