martes, 5 de diciembre de 2023

Ya tiene una bala marcada con su nombre: Fito

 Adolfo "Fito" Cabrales

Por Renato Salas Peña (*)

Cuando lo conocí, como muchas veces suele sucederme, me costó aceptarlo, no lo entendí, en mi andina terquedad no daba la oportunidad de detenerme a escucharlo siquiera por algunos minutos.

Años después, nuevamente se coló en una lista que heredé en un USB que un camarada español donó para mí, en realidad, yo solo había pedido algo de Mojinos y del Kike González, pero insistió en dejarme más de 100 canciones de este tipazo que ha recorrido ya más de 50 años bajo los cielos del signo de Libra y su ciudad natal de Bilbao, porque todos vuelven a la tierra en que nacieron, él también dejó a esa Málaga ya adolescente para cumplir su sueño profesional: ser camarero, y vaya qué lo logró, camarero en un club no tan santurrón, propiedad de la familia.

Adolfo Cabrales, hoy Fito, sí, el de Platero y tú que debutara con el Voy a acabar borracho, título que resume la filosofía de la época: rock, drogas, trago, mujeres y ese largo etcétera que tienen los músicos en los primeros años. Siguieron Muy deficiente, Vamos tirando y otros discos más, harta música con los Extremoduro, La polla records, Rosendo, etc.

Pero, hoy quiero saldar la deuda que dejó en mí el no reconocer al poeta Adolfo Cabrales, a Fito, a Fito y los Fitipaldis que a partir del año 1998, aun en paralelo con los Platero y tú, arrancan una onda más íntima, más de salón, más acústica y con su A puerta cerrada, donde aun se le ponían rojitas las orejas y seguía bebiendo hasta perder el control.

Con el cambio de siglo, viene la exclusividad para los Fitipaldis y nuevamente ganan un disco de Platino con Los sueños locos, donde este perro viejo que aun no era tan viejo, ni hoy lo es, a mil kilómetros le levanta la falda a la noche y le ve el ombligo, mientras latea cerca, muy cerca de esas vías del tren:

Hay días que parece se va a apagar el sol
y otros son más tristes que una despedida en la estación
es igual que nuestra vida que cuando todo va bien
un día tuerces una esquina y te tuerces tú también
esa telaraña que cuelga en mi habitación
no la quito no hace nada, sólo ocupa su rincón.
Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé
que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren.
¿Quieres ver el mundo? mira está debajo de tus pies.

Los años corrieron y vieron la luz, hoy ya casi transformados en himnos: Soldadito marinero y La casa por el tejado, hasta llegada la presentación que reunió a 65000 personas en su Bilbao encantado, y la emoción fue tal que Andrés Calamaro le propuso el nombre al disco, muy a lo García MárquezVivo… para contarlo, hasta el día de hoy e imagino que mañana, nadie ha podido superar esa cantidad de gente reunida en un concierto en las tierras de Unamuno.

Y como los músicos suelen equivocarse más de una vez, para recibir medallas de cartón y vienen y van como esta y todas las noches graba Por la boca vive el pez, sigue envolviéndose en premios y viene siempre todo a cien como cabra mecánica, porque siempre me acordaré de ti, tarde o temprano o Antes de que cuente diez, quinto trabajo del Fito y los Fitipaldis que ya cumple 14 años, aquí solo cuatro versos de Conozco un lugar, insisto, poesía.

Conozco un lugar, no muy lejos
A unas tres o cuatro cervezas de aquí
Es un buen lugar para caerse muerto
Nada parece malo desde allí.

Tras presentación en presentación, porque esa ha sido la vida de Fito, el vivo y en directo, el contacto con la gente, el reunirse con los camaradas, el euskera que tal vez jamás olvidó y que hoy su hijo comparte en la escuela de su pueblo y ya su hija da recién los primeros pasos en esta vida, él sigue en la música y graba Huyendo conmigo de mí, este título de figura literaria que reúne: Entre la espada y la pared, Nos ocupemos del mar con el Krahe y Umore ona, un homenaje al mítico bar donde inició su carrera musical, espero que aun siga abierto al público.

Fitografía es una foto musical que él mismo se ha querido tomar, más de 50 canciones, más de 50 éxitos, más de 50 himnos que nos invitan a silbar por la ruta y acompañarnos de esa sensibilidad que solo un chico del barrio puede tener, un amigo que te saluda y se toma una cerveza contigo, que arranca su moto y la lleva por toda España.

La cuenta está saldada, Fito.

(Desde la Ciudad de Palomino)

(*) Lima-Perú 1971 - Docente universitario, Licenciado en Educación con especialidad en Lengua y Literatura, asimismo llevó una Maestría en Docencia a Nivel Superior y Gestión Educativa y actualmente un Doctorado en Humanidades.

© Agensur.info

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