domingo, 17 de abril de 2022

Argentina, zigzagueante con Rusia: reacciones y consecuencias en la política exterior


Por Martín Dinatale

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, el 24 de febrero pasado, la Argentina expuso una estrategia diplomática de zigzagueos con apoyos o tibios cuestionamientos a Rusia cuyos resultados están a la vista: la presencia de un gobierno bicéfalo donde Alberto Fernández define un rumbo y Cristina Kirchner mira hacia otro lado en materia de política exterior.

La percepción de este doble comando no sólo la ven los diplomáticos extranjeros apostados en Buenos Aires, la oposición o los analistas internacionales. También a hay una misma mirada desde el Frente de Todos en virtud de que la puja interna entre el Presidente y la vice se trasladó a la arena internacional con reacciones y consecuencias hacia el futuro inmediato que son impredecibles.

En los últimos 15 días se cristalizaron varios hechos que marcaron este poder bicéfalo en materia de diplomacia y una estrategia cambiante de apoyos o condenas al régimen de Vladimir Putin que ponen al gobierno de Alberto Fernández en una situación incómoda ante las grandes potencias.

Según pudo reconstruir El Cronista de diferentes fuentes, la línea de carrera en la Cancillería ya no oculta el asombro y malestar ante los vaivenes de la Argentina en sus apoyos o retaceos a Rusia.

En la Casa Rosada hay cierto clima de preocupación por las consecuencias que podría acarrear el mensaje pro-ruso de Cristina Kirchner. En el Frente de Todos hay una división cada vez más tajante de miradas sobre la guerra, en la oposición hay un duro cuestionamiento por la "diplomacia de la ambigüedad" y entre los embajadores extranjeros hay mucha confusión aunque también incertidumbre.

El canciller Santiago Cafiero intentó desterrar esta idea de gobierno bicéfalo al sostener que "el Presidente es el único imprescindible del Ejecutivo; todos los demás son prescindibles". También intentó dejar en claro que en materia de política exterior quien define sólo es Alberto Fernández.

A la vez, Cafiero aclaró que ante el caso de la invasión de Rusia en Ucrania "la Argentina siempre tiene la misma postura, es consecuente con su política de derechos humanos", dijo.

Hechos y reacciones

El mensaje de Cafiero no parece corresponderse en la realidad con los hechos y reacciones que hubo en los últimos días en materia de política exterior.

Cristina Kirchner lanzó un discurso casi de campaña electoral en la inauguración del foro EuroLat donde más de 150 diputados de América latina y Europa quedaron estupefactos. La vicepresidenta no sólo evitó cuestionar la invasión de Rusia a Ucrania sino que marcó el "doble estándar del derecho internacional" frente a las potencias mundiales y arengó duramente contra la OTAN en un mensaje cuestionado desde la Unión Europea y la oposición por su arista rayana a una defensa acérrima de Putin.

En línea con la vicepresidenta los diputados kirchneristas de la EuroLat se negaron a aprobar una declaración conjunta de condena a la invasión de Rusia a Ucrania y en la vereda de enfrente un grupo de eurodiputados del Partido Popular calificó de "bochornoso" el mensaje de Cristina Kirchner.

El eurodiputado italiano, Nicola Danti, dijo muy molesto que "nos llevaron a un mitin electoral" y entre los diplomáticos de la UE había mucho malestar con la vicepresidenta. No sólo esto: el encargado de Negocios de la embajada de Ucrania en Argentina, Sergiy Nebrat dijo estupefacto a El Cronista: "en su discurso la vicepresidenta nunca habló de la guerra de Rusia contra nuestro país".

En esta misma línea la Argentina ratificó esta semana oficialmente que participará en la cumbre del G20 en Indonesia y adelantó que el presidente Alberto Fernández coincide con el país anfitrión en no dejar afuera a ninguno de los miembros de este foro: es decir, el Gobierno confirmó así que rechaza la idea de Estados Unidos, la Unión Europea y otros países que impulsan la expulsión de Vladimir Putin de ese espacio a raíz de la invasión militar desplegada en Ucrania.

El zigzagueo de la Argentina ante la guerra persiste. Apenas 24 horas después de avalar la expulsión de Rusia en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Argentina expuso una fotografía que desató la ira de Ucrania. El embajador argentino ante los organismos internacionales ubicados en Ginebra, Federico Villegas, recibió en su residencia al embajador de Rusia ante Naciones Unidas en Ginebra, Gennady Gatilov. En esa cena estaban también los embajadores de países que avalan a Rusia como Bielorrusia, China, Pakistán, Cuba y Venezuela.

Sergiy Kyslytsya, el embajador ucraniano en las oficinas de la ONU en Ginebra, retuiteó el mensaje de Villlegas con el siguiente texto: "El presidente del Consejo de Derechos Humanos estaba salvando el multilateralismo o como comentó uno: ¡Mamá mía! ¡Qué junta! Es imposible imaginar un tuit más bochornoso que pudiera haber anulado la respetabilidad y la imparcialidad de uno con mayor eficacia", escribió.

A todo este minué de vaivenes diplomáticos de la Argentina hay que agregar el cable cifrado del vicecanciller Pablo Tettamanti que responde a Cristina Kirchner en donde intentó frenar la decisión de Alberto Fernández de expulsar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Pero la jugada no dio resultados y como contrapartida la Argentina ya envió tres aviones de ayuda humanitaria Ucrania hasta la frontera de Polonia. Pero Cristina Kirchner ni siquiera participó de esa estrategia de ayuda ni le responde los llamados al Encargo de Negocios Nebrat para que el Senado condene la invasión de Rusia.

Las consecuencias

Las consecuencias de todo este esquema de zigzagueos en la política exterior argentino no serán gratuitos. Ya hay algunos indicios de que le costarán caro a Alberto Fernández tanto en el plano interno como externo.

En el Palacio San Martín los embajadores de carrera se preguntan qué ocurrirá en la cumbre del G20 ante la tesitura de los países del G7 de expulsar a Rusia frente a la postura de Indonesia o Argentina de rechazar esa idea. O en qué derivará la Cumbre de las Américas que se realizará en julio en Los Angeles.

Por lo pronto el Presidente no logró cerrar aún en ese encuentro una bilateral con su par norteamericano Joe Biden. Estados Unidos no se muestra amigable con la Argentina Y el canciller Cafiero ya abrió el paraguas por las dudas. Reconoció al portal La Política Online que "no sé si Biden está dando bilaterales, generalmente a los países anfitriones se les complica".

Como sea el vínculo de la Argentina con Estados Unidos y el resto de los países que integran el G7 podría quedar dañado por un apoyo velado a Rusia. De hecho, según pudo saber El Cronista en la última reunión que los embajadores del G7 con el canciller Cafiero le volvieron a reiterar el pedido de los países desarrollados para que la Argentina aplique sanciones económicas a Moscú. Pero el silencio del gobierno de Alberto Fernández es la única respuesta ante esto.

¿Podrá influir esta política bicéfala de la Argentina ante la guerra en Ucrania sobre las futuras inversiones extranjeras o los exámenes periódicos del FMI?

Nadie lo sabe. Por lo pronto, el embajador de Japón en Buenos Aires, Takahiro Nakamae destacó ante El Cronista que "en Japón esperamos que Argentina aplique sanciones económicas a Rusia. Los presidentes del G7 invitaron a otros países a aplicar sanciones a Rusia".

Estas sanciones incluyen restricciones de operaciones bancarias, congelación de activos de funcionarios de Putin, el congelamiento de activos de siete bancos rusos o el aislamiento financiero con la prohibición del sistema de mensajería SWIFT. Nada de esto quiere hacer la Argentina

En el plano interno, desde Juntos por el Cambio esperan hacer un planteo en el Parlamento por los vaivenes de la Argentina ante el caso de Rusia. Y los referentes del Frente de Todos ya se preguntan qué ocurrirá con "la falta de brújula" del Gobierno en materia de política exterior.

Desde el kirchnerismo no vieron con buenos ojos la decisión presidencial de suspender del Consejo de Derechos Humanos de la ONU a Rusia. El senador Oscar Parrilli, muy cercano a la vicepresidenta, dijo que "votamos con los que están en contra nuestro" y consideró que habría que haber optado la abstención. Eduardo Valdés, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, cuestionó el voto "antes de que se prueben los hechos". Es decir, parecería ser que para el kirchnerismo las denuncias internacionales por los asesinatos a civiles en Ucrania deberán esperar.

Un destacado referente del Frente de Todos alineado con Cristina Kirchner calificó como un "error de cálculo" alinearse con Estados Unidos. Pero los allegados del Presidente aseguran que "Lo que cambió no fue la posición de Argentina sino los acontecimientos", dijo el canciller Cafiero ante los vaivenes de la política exterior argentina ante Rusia.

Todo aparece como un eufemismo buscado para justificar una política exterior pendular que le puede costar muy caro al Gobierno en la arena internacional.

© El Cronista

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