sábado, 2 de enero de 2021

De Norma Plá a Cristina Fernández de Kirchner: los privilegios de jubilarse como político


Por Pablo Icardi

Norma Plá marchó. Hizo llorar a un ministro de economía y fue una bandera de la lucha de los jubilados. No le fue bien a Norma Pla en la década del 90 en su reclamo para que haya una jubilación y pensión mínima de $450. La mujer era pensionada. 

Muy distinto fue el resultado conseguido para otra pensionada: la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien la justicia le reconoció el derecho a cobrar dos pensiones de manera simultánea. Pensiones de un régimen especial por haber sido presidenta y esposa de un presidente.

El reclamo fue judicial, silencioso y se resolvió en un día particular: en simultáneo con la aprobación de la nueva fórmula para calcular la movilidad jubilatoria que implica una desindexación de la inflación y puede perjudicar a la mal llamada clase pasiva.

El reclamo de cobro de haberes de la Vicepresidenta, por el que percibirá cerca de 800 mil pesos mensuales, parece legalmente correcto, pero políticamente inoportuno; cuanto menos. La justicia dijo que Cristina tiene razón, al igual que lo hace con cientos de miles de jubilados y pensionados que cobran mal sus haberes. Ahora la duda está en cuánto tardará el Estado en liquidar la sentencia y el dinero reclamado por la vicepresidenta; si pasará a una vía ejecutiva rápida o al manso transitar de los expedientes que ANSES tiene a pagar.

En los reclamos nadie se guarda nada: incluso hay pedidos para pagar diferencias por lo que se abona en carácter de título universitario, antigüedad y los descuentos realizados por el impuesto a las ganancias.

Pero tiene más curiosidades el reclamo del doble ingreso previsional de la Vicepresidenta. La pensión se la habían sacado porque consideraban que era incompatible recibir el doble ingreso (como ex presidenta y como viuda de un ex mandatario). En su reclamo toma tres ejemplos curiosos. Uno es el de su antiguo "némesis", Julio Cobos, quien cobra la pensión vitalicia por haber sido vicepresidente. Pero también cita al ex juez de la Corte Carlos Fayt como ejemplo a imitar.

"Al igual que la Dra. Fernández, el Dr. Carlos Santiago Fayt, ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, percibió desde el 1/06/1997 -y hasta el día de su fallecimiento-, una pensión no contributiva Ley 16.516, y conjuntamente con este beneficio, desde el 10/10/2015, la Asignación Mensual Vitalicia establecida en el Art. 1º ley 24.018", recuerda. El último ejemplo es el de la viuda de Juan Perón: "lo mismo sucede con la ex presidenta de la Nación Sra. María Estela Martínez, Vda. de Perón, quien percibe su Asignación Mensual Vitalicia como ex presidenta y a la vez desde hace décadas también el Retiro Militar que abona la Sociedad Militar Seguros de Vida, como viuda del Teniente General Juan Domingo Perón", reclama. Antes también toma como antecedente el reclamo de Fernando De La Rúa.

El reclamo de la vicepresidenta tiene que ver con una enorme diferencia de base: los privilegios que mantienen los funcionarios respecto al resto de la población. Ocurre con los jueces federales y provinciales (que se jubilan con el 82 % móvil y sin haber pagado impuestos), con los ex presidentes y sus deudos. La ley 24.018 es la que impone esos privilegios.

En el mismo año, los ex gerentes de la ANSES denuncian que más de 130.000 jubilados y pensionados no pudieron realizar sus trámites por la pandemia, con un “ahorro” indirecto de 280 millones de dólares.

Pero los privilegios contrastan aún más cuando se compara con la situación de los jubilados ordinarios. Quienes cobran algo más de la mínima (es decir desde 20 mil pesos) tuvieron aumentos ínfimos en porcentaje. Y los de la mínima cobran $19.000, con un reajuste de solo el 5%.

© MDZ

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