jueves, 4 de julio de 2019

Un candidato con memoria débil


Por Víctor A. Beker (*)

El candidato presidencial Alberto Fernández ha declarado en un reciente reportaje que "este Indec está funcionando mejor que en los últimos años de Cristina". Quienes, durante ocho años -de 2007 a 2015- denunciamos la manipulación de las cifras del instituto rector de las estadísticas del país por parte del gobierno de turno, no podemos menos que celebrar tal reconocimiento.

Sin embargo, tal admisión es una verdad a medias. Quizá el tiempo transcurrido haya hecho que el candidato no recuerde con precisión los acontecimientos ocurridos y que se iniciaron cuando él era jefe de Gabinete.

Vamos, pues, a hacer memoria, sobre cuya necesidad siempre ha insistido machaconamente su hoy compañera de fórmula.

La intervención de hecho al Indec ocurrió a fines de enero de 2007, cuando Alberto Fernández era jefe de Gabinete del presidente Néstor Kirchner. Por lo tanto, no se sostiene su afirmación, formulada en el mismo reportaje, que "con Néstor (Kirchner) no hubo problemas" con el organismo.

Tampoco es cierto que el Indec hoy funcione mejor que bajo el gobierno anterior. Lo real es que hoy funciona como un organismo técnico dedicado a producir estadísticas veraces con profesionalidad e independencia -como lo fue en la mayor parte de su historia. En cambio, en los ocho aciagos años mencionados fue convertido en un instrumento al servicio del "relato" oficial, tergiversando prácticamente toda la información estadística producida por el organismo. No es que hoy funcione mejor: hoy funciona y en aquellos ocho años dejó de hacerlo como tal.

Para los desmemoriados, vamos a recordar algunos de los ejemplos más notables de aquella manipulación, cuyo detalle ocupó 20 páginas de mi libro ¡Basta de fracasos!

El más conocido es el referido a las cifras de inflación. Por ejemplo, para 2015, el Indec estimó una inflación anual del 14,3%. En el reportaje que estamos comentando el propio candidato presidencial admite que "es cierto que Cristina le dejó 23 puntos de inflación a Macri". 23% contra 14,3%: casi el doble. No es que el Indec simplemente funcionaba un poquito peor.

Ante la falta de credibilidad del índice oficial, el gobierno decidió hacer una reforma cosmética, la cual fue anunciada con bombos y platillos en mayo de 2008 en un fastuoso seminario celebrado en un conocido hotel de Pilar. ¿Quién estuvo a cargo de anunciar ese "cambio para que nada cambie"? ¡El entonces jefe de gabinete y hoy candidato a presidente! El referido dato de 2015 fue calculado usando precisamente la metodología gatopardista puesta en marcha en aquella ocasión.

Otra perlita: para estimar la producción automotriz, el Indec utiliza los datos que provee la cámara que agrupa a sus fabricantes, Adefa. Entre noviembre de 2008 y diciembre de 2012 se produjeron 2.892.198 unidades según Adefa. Sin embargo, el Indec computó 3.166.776 unida-des. ¡El Indec manufacturó casi 300.000 vehículos! Es tan solo un ejemplo del tipo de artilugios a que recurría la "estadística militante" para inflar las cifras del PBI.

El economista Ariel Coremberg utilizó la metodología y las fuentes de información del Indec para estimar el crecimiento acumulado entre 2007 y 2012 y obtuvo un acumulado del 15,9%. Para el mismo período el organismo estadístico informó un 30,0%, ¡prácticamente el doble! ¿Sólo funcionaba un poquito peor?

La frutilla del postre fue el anuncio en junio de 2015 que el nivel de pobreza en la Argentina había caído por debajo del de Alemania.

Dicho esto, nobleza obliga a formular un par de precisiones.Es cierto que Alberto Fernández, mientras fue jefe de Gabinete, tuvo una mirada crítica en privado sobre lo que sucedía en el Indec -sobre todo por su negativa repercusión en la sociedad- pero siempre lo avaló en público. ¿Qué garantías ofrece hoy para asegurar que, en caso de ser elegido, no repita dicha conducta?

A partir de diciembre de 2015 el Indec volvió a gozar la autonomía que tuvo en la mayor par-te de su trayectoria. No hubo ninguna interferencia del poder político pese a que buena parte de sus estadísticas sirvieron para poner en negro sobre blanco los lamentables resultados de su gestión económica. Sólo en abril de 2018 hubo un conato de avance sobre su independencia pergeñado en algún despacho oficial que fue detenido de inmediato tras la denuncia pública que formulamos los integrantes del Movimiento "Lucía Vera" y el firme rechazo de las autoridades del organismo.

La veracidad de la información pública es uno de los supuestos fundamentales del régimen democrático. El pueblo puede ejercer su soberanía sólo en la medida que cuente con informa-ción confiable y fehaciente.La manipulación o tergiversación de la información pública no sólo atenta contra la calidad institucional. Hace desaparecer una de las premisas básicas del siste-ma democrático.

Es imperioso por ello que se garantice por ley que el Indec sea un organismo autónomo y autárquico, absolutamente profesional, con cargos cubiertos por concurso y al margen de toda interferencia de intereses políticos o económicos. Su independencia no puede depender de la buena voluntad del gobierno de turno: debe constituir una política de Estado.

(*) Exdirector de Estadísticas Económicas del Indec, Integrante del Movimiento prorecuperación del Indec "Lucía Vera"

© La Nación

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