sábado, 8 de diciembre de 2018

Con ACNUR

Por Fernando Savater
La semana pasada celebramos los veinticinco años de “España con ACNUR”, la oenegé española dedicada a apoyar a la agencia de la ONU para los refugiados. Debo reconocer que hace un cuarto de siglo, cuando empezamos (dinamizados por Antonio Garrigues-Walker), yo apenas sabía lo que era ACNUR ni conocía la importancia de su tarea. Después he aprendido que se ocupa de aliviar la situación de los refugiados de todo el mundo, más de 25 millones, en su mayoría menores de dieciocho años, mujeres, niños...

Con los fondos que recauda colabora con los países que reciben mayor cantidad de desplazados forzosos, promueve alojamiento, educación y sanidad para ellos, intenta crear en los lugares de los que huyen las condiciones para que puedan regresar si lo desean en condiciones favorables.

Algo más que una gota de agua salvadora en un desierto de necesidades. Enorgullece saber que nuestra sección española tiene ya medio millón de socios y es de las que más aporta a esa tarea común. Lector, puedes colaborar.

No siempre es fácil distinguir entre refugiados políticos y los que huyen de la miseria, cuyas causas son también políticas. Ignoro cómo puede resolverse en España este problema mayúsculo. Solo creo que es preciso ayudar eficazmente a las regiones que reciben a los desplazados, mas allá de darles consejos o reconvenciones.

Sin alojamientos adecuados, por transitorios que sean, sin medios educativos y de reinserción laboral, se aboca a la delincuencia a los más jóvenes. No se trata de obligarles a que compartan nuestros hábitos, sino de facilitarles que cumplan nuestras leyes, sin excusas religiosas (también las hay entre nosotros; separatismo, voluntad “popular”...). Y sobre todo no olvidar que, como dijo un antiguo griego, todos somos como ellos: nacer es siempre llegar a un país extranjero...

© El País (España)

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