martes, 12 de junio de 2018

Preparando la fiesta


Por Javier Luifa

Aun sin el habitual cotillón, la fiesta está comenzando a prepararse: en un abrir y cerrar de ojos el 2019 asomará con su carga de especulaciones, cábalas, augurios y hasta apuestas que pretenderán develar quién o quiénes serán los que llevarán al triunfo electoral a uno u otra fuerza (de las pocas que van quedando en Salta) hacia la Gobernación, las intendencias, la Legislatura, los concejos deliberantes y el Congreso de la Nación.

El Mundial de Fútbol se comerá buena parte de esos preparativos y, ni pensar siquiera al eleven conducido por Messi se le ocurre salir campeón. Los días posteriores de festejos harán olvidar, por esos momentos, los pormenores de la lid electoral en ciernes. Y, también, por qué no decirlo, desplazarán a un segundo plano las penurias económicas y tarifarias que agobian a los argentinos.

Claro, una vez pasada la fiesta, volverá la resaca y muchos aprovecharán para sacar la correspondiente tajada sin que les importe un pito (o una corneta celebratoria) si la institucionalidad y bla, bla, bla quedan al borde de una crisis.

Aun esperando esos momentos, puede decirse que hoy, en Salta, ya hay algunos nombres en danza, por lo menos, para la Gobernación. El primer nombre anotado para la partida es, se sabe, el actual intendente capitalino, Gustavo Ruperto Sáenz quien, hasta ahora, viene corriendo con el apoyo nacional del macrismo.

La prolija performance de gestión que imaginó el exvicepresidente de Sergio Massa, se fue diluyendo con varios papelones al hilo. Al bacheo, desmesurado e incontrolable, de los innumerables pozos dejados por su antecesor Miguel Isa, el joven Sáenz sumó peatonalizaciones de varias arterias como Caseros y Juramento donde elaboró el llamado Corredor de la Fe. Casi cinco veces hizo hacer la misma obra para desesperación de vecinos y comerciantes que, de la tolerancia inicial, pasaron a la puteada lisa y llana contra el jefe comunal y sus asesores.

Ni las calles bombardeadas dejadas por Isa salvaron a Sáenz de la proliferación de insultos, productos del disgusto ciudadano. Las lluvias, hay que decirlo, no ayudaron demasiado pero dejaron al descubierto que el hombre que venía a solucionar no solo el problema de los baches sino el de las inundaciones, no pudo evitar que las marejadas de las lluvias salteñas invadieran casas y negocios al por mayor (no negocios mayoristas, sino agua a más no poder) aun cuando su alfil Nicolás Kripper subiera a las redes sociales, en un alarde de histrionismo, la basura ciudadana obturando los desagües y convocando a una inexistente conciencia ecológica de los salteños.

Sin embargo, Gustavo Sáenz comenzó a desenrollar el hilo de su destino político: la Gobernación.

Al frente se le colocó el vicegobernador y responsable de la Salta agujereada: Miguel Isa. Doce años de gestión al frente del municipio solamente sirvieron para que la gente viviera peor y con más impuestos. Sin embargo, el hombre se lanzó nomás a recorrer la provincia en aras de una probable postulación para heredar el desastre urtubeycista.

Isa ahora corre con una ventaja nada despreciable: no necesita mostrar gestión alguna y apela a la memoria corta de los salteños que, si se tragaron doce años suyos en la Municipalidad y otros doce del propio Juan Manuel Urtubey, el hombre de la nada misma, bien pueden volver a considerarlo como un buen postulante a ejercer nada menos que la Primera Magistratura provincial.

Por eso es que, día tras día, Isa toma los mismos elementos que como peronista le criticó a Cambiemos, y le da grosso al timbreo y a las visitas domiciliarias como si fuera un verdadero médico del pueblo. Come pancitos y toma mate cebado con los más pobres para ver si llega al anhelado sillón de Grand Bourg. No hace declaraciones altisonantes (de eso se encarga Urtubey que juega a que no se le incendie el traje de amianto que usó durante doce años) y le mete a besar señora y chicos en los barrios, siempre con su ponchito salteño, como para que no se dude de sus orígenes populares.

Estos serían, dicen, quienes se convertirían en los principales contendientes o, por lo menos, los que tendrían más chances porque, por el lado de quienes quieren tirarse un lance, aparecen Pablo Kosiner, Sergio Leavy, Javier David y hasta el hermano de Urtubey, José, como para demostrar que “la misma sangre” sigue vigente. Todos son peronistas aunque sus espaldas estén cuidadas por vertientes diferentes.

Habrá que ver, de todos modos, quiénes acompañarán cada uno de estos empeñosos y anhelantes figurores que, como decimos al principio, todavía esperan por el cotillón de la Gran Fiesta que, seguramente, comenzará a tomar forma después del Mundial. ¿Sólo peronistas?¿Y el resto? El resto, después del Mundial…

© Agensur.info

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