domingo, 24 de diciembre de 2017

¡FELICIDADES!

Los sueños y los caminos se asemejan. Hay que sentirlos, imaginarlos y trazarlos de la misma manera. Casi como en el vuelo de un cóndor para mirarlos desde arriba. O para caminar en ellos como en tierra sedienta. Andándolos o elevándonos.

Tener o no tener esos sueños y caminos puede erguirnos en nuestra estatura o tumbarnos en el lecho de lo irremediable. Y entonces, el horizonte de la libertad ya no será un anhelo. Simplemente, no será. No seremos. No habrá modo (no podrá haberlo) de mirar la traza del sueño o del camino. La rosa de los vientos será tempestad del alma y no rumbo.

Por eso, en los momentos en que la esencia humana sugiere (sin que nos olvidemos) marchitar los dolores, los sufrimientos y los arrebatos, debiéramos, en la excelsitud de las alturas o en la bondad de la tierra, alzar juntos, los nervios y la sangre de la libertad. Por los siempre sueños. Por los buenos caminos. Por el corazón en vuelo. Juntos. Por la libertad…

¡Felicidades!

© Agensur.info

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