jueves, 26 de octubre de 2017

Más de dos vibradores es delito en Arizona

Por Guillermo Piro
Parece ser que la difusión de los cigarrillos en Europa  se debió a la guerra de Crimea. Los soldados aliados encontraron unos raros cilindros de algodón en el campo de batalla y cuando averiguaron qué eran descubrieron los cigarrillos. El cigarrillo resultó ser un formato muy práctico y portátil, así que fue rápidamente adoptado. La cosa disgustó enormemente a Napoleón III, quien dispuso la prohibición de que se fumara en las calles de París. Lo sorprendente es que ese decreto aún rige, aunque ya nadie lo respete.

El uso y las costumbres desplazaron, como suelen hacerlo, al decreto. Hay muchos casos similares, en los que nadie se toma siquiera el trabajo de anular un decreto, porque de hecho fue anulado por quienes no lo respetan. Olivia Locher es una fotógrafa estadounidense nacida en 1990 que realizó un libro donde da cuenta de una cantidad de leyes (cincuenta, para ser exactos, una por cada estado) ridículas, fuera de norma, absurdas e incluso cómicas (no todas, a decir verdad, por ahí se coló alguna muy moderna y apropiada para los tiempos que corren).

El libro de Locher se titula I Fought the Law (algo así como Yo luché contra la ley), y lo que hace es ilustrar, a su modo, una ley tonta. Por ejemplo: en Idaho es ilegal estar desnudos al aire libre, incluso en las propiedades privadas, o en Nevada es ilegal clavar una bandera de los Estados Unidos en un jabón, o en Arizona no se pueden tener más de dos vibradores en casa. La ley reciente a la que me refería más arriba es la que estipula que en Massachusetts no se puede fotografiar a las mujeres poniendo el celular debajo de las polleras (algo bastante sensato, que será necesario trasladar a todos esos sitios donde una costumbre tan desvergonzada se ponga de moda). Las fotos las sacó con la ayuda de amigos y familiares que hicieron de modelos entre 2013 y 2017.

Naturalmente, cada una de esas leyes tiene un origen preciso, cuya aplicación en algún momento debe de haber sido perentoria, pero Olivia no se ocupa de eso, sino simplemente de ilustrarlas, dejando la averiguación de las razones al interesado. La idea de la serie se le ocurrió cuando una amiga le dijo que en Alabama estaba prohibido ponerse un cucurucho de helado en el bolsillo trasero del pantalón. La prohibición le pareció tan extravagante que se puso a buscar leyes insólitas de los Estados Unidos. Contrató a un fact checker (sí, en los Estados Unidos verificar los hechos es un trabajo) para comprobar la veracidad de ciertas historias y descubrió, por ejemplo, que en Hawai está prohibido ponerse monedas en las orejas porque en una época era el método usado por los dealers para ser reconocidos.

La lista de las prohibiciones tiene algunas joyas que hacen pensar que nos están tomando el pelo. Presten atención: en Delaware está prohibido beber perfume; en Indiana es ilegal que un hombre tenga una erección en público; en Carolina del Norte no se puede orinar en cualquier sitio, pero hacerlo contra la pared de una propiedad particular (no un edificio estatal, se entiende) es considerado un reato menor; en Pennsylvania es ilegal atar un hilo a un billete de cinco dólares y tirar cuando alguien se agacha a recogerlo; en Ohio es ilegal que una mujer se desnude delante del retrato de un hombre; en Maine es ilegal hacerles cosquillas a las mujeres debajo del mentón con un plumero; en Utah no se puede caminar por la calle levando una bolsa de papel que contenga un violín; en Wisconsin es ilegal que los restaurantes sirvan porciones de tarta de manzana sin la correspondiente feta de queso encima. Y para el final esta delicia: en Connecticut un pepinillo puede ser oficialmente considerado tal si es capaz de rebotar cuando se lo tira sobre la mesa.

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