jueves, 16 de marzo de 2017

FOTOS / SURREALISMO Y CINE

Un momento perpetuado con una esttética cinematográfica.
Foto: Gregory Crewdson

Gregory Crewdson es un fotógrafo estadounidense (nacido el 26 de septiembre de 1962 en Brooklyn, Nueva York) famoso por sus imágenes surrealistas y de elaborada escenificación que muestran hogares y vecindarios norteamericanos.

Sus obras muestran escenas ficticias que diseña concienzudamente y con todo lujo de detalles para construir visualmente la sensación que está en su cabeza, lo que él llama momentos congelados, habitualmente inquietantes y que nos recuerdan a las películas clásicas de terror, gracias a una estética profundamente cinematográfica: paisajes urbanos desolados, calles vacías misteriosas, personas que deambulan por calles mojadas, algunas desesperadamente solitarias, mujeres desnudas que reflexionan cabizbajas.

Las imágenes creadas por Gregory Crewdson son únicas: la intensidad de sus colores, los reflejos y frecuentemente, aquella calma que provoca una atmósfera a veces de ensueño, otras de pesadilla.

Las fotografías de Crewdson se pueden apreciar, inicialmente, sin mucho esfuerzo. Pero, al mismo tiempo, están cubiertas por otro humo, pues aquella capa visual de belleza oculta las verdades, secretos y misterios que subyacen en cada encuadre. Ahí residen las compulsiones de su autor, los cuchicheos de su mente, el recuerdo infantil de aquellos desconocidos que se escabullían por el sótano de su casa con sus enigmas y confidencias.

La presentación de las fotografías de Gregory Crewdson es tan monumental como el tamaño de sus escenas. Para crearlas, el autor requiere de una producción compleja, un amplio equipo de trabajo y, frecuentemente, desembolsos desorbitados. Son imágenes diseñadas para ser colgadas en los muros de un museo, o galería, o como parte del acervo de alguna colección particular.

Antes de ser creadas, las fotografías de Crewdson ya tienen un comprador que estará dispuesto a desembolsar entre sesenta y ochenta mil dólares por cada una.

Sus imágenes clásicas consisten en una escena congelada, un momento perpetuado, de una escena de los suburbios que ha sido hermosamente iluminada, con colores intensos, formas nítidas en toda la imagen y encuadres muy abiertos. A primera vista parecen fotos fijas extraídas de una película. Son imágenes donde su precisión, calidad y belleza saltan a la vista, pero donde suele aparecer una persona sola, alejada y desconectada. En estos planos generales, si se examinan con suficiente cuidado, generalmente se encontrarán otras formas humanas más pequeñas y multitud de pequeños detalles que constituyen pistas para comprender lo que está ocurriendo.

Estas enigmáticas escenas son el fruto de una larga preparación cuasi-cinematográfica y con presupuestos que rivalizan con la producción de películas enteras.

© Oscar en Fotos / Agensur.info

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