sábado, 17 de diciembre de 2016

Razones para el Siglo XXI

Cartas de amor y de guerra

Por Fernando Alonso Barahona

Si te apetece, escribe, y,
a vuelta de correo,
te responde esta chica madrileña
rubia y juncal (aunque un poco chiquita)
y con ojos azules, por más señas.

Estos versos introducen Madrina de guerra, la nueva obra de la escritora Luz Macías que nos transporta a los territorios inexplorados del alma, de los recuerdos, de la poesía, de la vida en suma. Y en esta ocasión con el trasfondo de la historia personal, el romance de amor y de guerra que vivieron sus protagonistas reales y que ahora reviven en forma de poemario.

Luz Macías nace en Madrid. Desde su primera juventud muestra interés por la cultura, el arte y las interesantes tertulias políticamente comprometidas, cultas y liberales, de la casa familiar. Ha publicado varios poemarios y participado en antologías poéticas internacionales.

Madrina de guerra reproduce las cartas de amor de un soldado republicano a su novia, una joven chica de Falange en los años –anteriores y posteriores también- de la Guerra Civil española. La autora -Luz Macías- reconstruye las contestaciones que ella sin duda le habría escrito a su amado, ya que esas cartas no se conservan. El soldado y la madrina fueron el padre y la madre de Luz. Madrina de guerra atraviesa de este modo el corazón de la autora y bucea en el origen de su ser, en los sentimientos profundos, en el idealismo de una España convulsa desgarrada en dos bandos y cosida de sangre, luceros, valor y muerte. Pero también de esperanza, de amor, de ese futuro que para el soldado y su madrina llegó a ser posible y del que Luz Macías es su perfecta encarnación.

En 1942 el cineasta Carlos Arévalo –falangista por cierto– filmaba la película Rojo y negro, protagonizada por Conchita Montenegro e Ismael Merlo que narraba una historia similar de amor entre una muchacha del bando nacional y un soldado republicano. Una joya curiosa y casi inédita en el cine español. Rojo y Negro no fue un film censurado ni prohibido, al menos de manera oficial. Muchas de sus secuencias resultan insólitas y el desenlace, con la muerte del miliciano brazos en cruz, atraviesa el corazón del espectador.

En las páginas del poemario Madrina de guerra, encontramos dibujos originales de Adolfo Ruiz Esteso y Rafael Alberti, junto a las cartas, auténticas, escritas por el Teniente Píter, mítico soldado-guerrillero republicano del Batallón Alpino del Guadarrama, a su Madrina de guerra, falangista. Las de ella, perdidas en los avatares de aquellos tiempos convulsos, son recreadas por la autora en un delicioso y fascinante dialogo poético en el que aparecen figuras de aquellos años de guerra que formaron parte de sus vidas: la familia Primo de Rivera (José Antonio, Pilar, Miguel, Fernando), Hemingway, Rafael Alberti…

El fascinante diálogo poético y epistolar dibuja los caracteres profundos de sus dos protagonistas, el hombre del pueblo rebelde pero capaz de encender su corazón, la mujer culta, de buena familia que vive en su ser el horror de la guerra en el Madrid. Dos bandos, dos banderas, pero en el universo de la poesía y el deseo emerge un único sentimiento con la fuerza suficiente como para coser las heridas.

Hablando de estas cosas
siempre me pongo triste…
Se me saltan las lágrimas…
Es mejor que interrumpa la carta
y me vaya a la cama…
Si esta noche nos dejan los obuses,
intentaré dormir…
Así no pienso en nada…

El instante de la confesión de las ideas adquiere un tono dramático:

A mí no me importa,
aunque seas contrario,
seguir con las cartas,
porque sé que crees en tus ideales,
como yo en los míos.
Aunque he de decirte
que nunca pensaba
que creer en ellos
nos pudiera traer tanta sangre
y tanta desgracia…
  
La intimidad crece al tiempo que la intensidad poética de las páginas. Ella le revela que es amiga personal de Pilar Primo de Rivera, que José Antonio ha sido fusilado -acribillado– que la vida se rompe en jirones de dolor. La historia avanza con la emoción del relato, con la aventura de la guerra, el amor, la victoria de la madrina de guerra, la cárcel para el republicano. Luz Macías logra tejer sus versos con la vitalidad de una historia sin perder la temperatura poética del verso.

“La bóveda que basta es la del cielo”

La poesía que vive es la que tiñe de emoción el alma. Madrina de guerra lo consigue y el lector sentirá el dulce tañido del amor, el corte violento de la guerra, la esperanza suave, y al final del camino el poema de sangre y carne.

Madrina de guerra se presenta en el Parador de Alcalá de Henares el martes 20 de  diciembre a las 19.30 horas. Junto a la autora, la periodista Isabel Baeza y el editor José Membrive, el acto contará con la participación de Fernando Alonso Barahona y Arsenio López Huerta que dialogarán entre historia y poesía por los temas eternos del poemario.

© Ritmos21

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