lunes, 5 de diciembre de 2016

ENTREVISTAS / FERNANDO IGLESIAS

"Le haría una crítica al Gobierno: confiar 
en el peronismo es mortal"

Fernando Iglesias: "Los peronistas bloquearon la reforma política porque roban
urnas y cometen todo tipo de delitos para mantenerse en el poder".
Por Déborah De Urieta

Fernando Iglesias es uno de los críticos más duros del kirchnerismo, y del peronismo en general. Esta vez, el autor de Es el peronismo, estúpido - Cúando, cómo y por qué se jodió la Argentina, vuelve a la carga con La década sakeada. Memoria y balance de una catástrofe nacional y popular, su último libro. Se trata de un repaso de los 12 años de kirchnerismo, en el que, con hechos y datos, intenta demostrar que fue "lo peor que le pudo pasar a la Argentina".

En un mano a mano con 3Días, el ex diputado habla sobre el gobierno del matrimonio Kirchner como un "totalitarismo incumplido", la gestión de Cambiemos y las sugerencias del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, de sumar peronistas al espacio.

-Definís al kirchnerismo como una "catástrofe nacional y popular". Aun así, gobernaron durante 12 años. ¿A qué se lo atribuís?
-En primer lugar, heredaron un país en una situación extraordinariamente favorable: una enorme tolerancia social hacia cualquier cosa que hiciera el Gobierno y una situación económica internacional increíblemente favorable a la Argentina. En el libro me esfuerzo por fundamentar con datos concretos que la expresión "viento de cola" fue perfectamente fundada. Las exportaciones argentinas triplicaron su valor mientras bajaba el costo de todas las importaciones. Así que tuvieron por lo menos cuatro años de auge económico muy similares, por otra parte, a los primeros cuatro años en la Convertibilidad con Menem. De manera que era razonable que los reeligieran. Después se enfrentaron a una crisis, pero también coincidió, cuando ves todas las variables económicas, con que el período de 2010 y el 2011 fue bueno.

-¿Qué diferencia encontrás entre el peronismo y el kirchnerismo?
-Dedico un capítulo del libro a decir que el kirchnerismo es un peronismo. Y muestro las enormes coincidencias que hay. Ahora, algunos peronistas dicen: "Pero el kirchnerismo no fue peronismo". Eso parece más bien una disculpa, pero en muchos aspectos, el peronismo original, el de Perón, fue peor. En términos de represión, se torturaba a opositores. El jefe de la bancada opositora, Balbín, terminó preso por desacato, por sus declaraciones en el Congreso. También cuento la anécdota de Yupanqui, que cayó en la famosa Sección Especial Anticomunista y le rompieron la mano. Pero fueron tan ineficientes que le rompieron la derecha y para tocar la guitarra era zurdo.

-Decís que el kirchnerismo es un "totalitarismo incumplido". ¿Por qué?
-"Totalitarismo" porque tenían todos los rasgos del totalitarismo. Cuando Cristina dice "vamos por todo", está diciendo eso, vamos por todo el poder político, vamos a manejarlo todo, vamos a controlarlo todo. El Congreso se transformó en una escribanía, al poder judicial lo tenían maniatado, y con la prensa avanzaron hasta donde pudieron. El problema que tuvieron fue por inoperancia propia. Recuerdo en el libro lo que llamo el "septeto de la muerte", es decir, los que terminaron a cargo de los siete cargos más importantes durante el kirchnerismo: Cristina, presidenta; Boudou, vicepresidente, Aníbal, jefe de Gabinete; Scioli, a cargo de una provincia; Timerman, canciller; Kicillof, ministro de Economía, y De Vido, a cargo de Infraestructura. Como fueron tan incapaces, lo que obtuvieron sistemáticamente fueron derrotas. Creo que el kirchnerismo fue una colección de derrotas.

-¿Por ejemplo?
-Dedicaron casi cuatro años a tratar de destruir a Clarín y no lo lograron. Quisieron entregarles los hijos de Noble -con una acusación que se demostró falsa- a las Abuelas y tampoco pudieron. Quisieron acabar con la oposición y tampoco pudieron. Sitiaron a la Ciudad de Buenos Aires durante ocho años, hicieron todo lo posible para que le fuera lo peor posible y quien era el jefe de Gobierno terminó derrotándolos en una elección presidencial. Pensaron en una sucesión con Scioli y la perdieron. Quisieron entregarle la Provincia al narco a través de Aníbal, perdieron. Ni hablar de proyectos a favor del país. Querían crear una burguesía nacional y terminaron con Cristóbal López y Lázaro Báez. El kirchnerismo fue una sucesión de derrotas disfrazadas por un relato triunfalista y épico que dejó al país en una condición lamentable.

-¿Encontrás diferencias entre el gobierno de Néstor y los dos de Cristina?
-Sí, básicamente, el paso del tiempo. Como en todo populismo, el tiempo es enemigo. Porque el populismo está hecho para consumir la riqueza acumulada, sin generar nada nuevo. Néstor se basó en tres cosas: situación internacional extraordinariamente favorable, el mayor ajuste de la historia argentina, que lo hizo Duhalde, y consumo de activos. Se comieron todos los activos. Se parece mucho a lo que pasó con Perón y Menem. Cuando dividís por la mitad las dos primeras presidencias de Perón, los 10 años de Menem y los 12 años que estuvieron ellos, encontrás lo mismo: creció muchísimo al principio, porque es el momento de la fiesta, y después creció tres o cuatro veces menos, según el gobierno. Arman una fiesta y después, al momento de pagar la cuenta, se paga. El país todavía la está pagando.

-Monzó sugirió que Cambiemos sume dirigentes peronistas. ¿Qué pensás?
-Si es una persona que se considera peronista, y es honesta, no hay que hacer una caza de brujas. Me preocupa la idea de la "pata peronista". Me parece que Monzó alude a "si queremos mantener la gobernabilidad, necesitamos una pata peronista". La última vez que la Argentina intentó eso tuvo a un peronista de vicepresidente, Chacho Álvarez, y fue uno de los principales responsables de que se cayera el gobierno de la Alianza. Si lo que quiso decir es que hay que buscar una pata peronista, me parece que no aprendemos nunca.

-¿Qué te pareció el primer año de Cambiemos? ¿Le harías alguna crítica?
- Críticas muchas, pero menores. En general, me pareció que fue muy bueno, considerando la circunstancia. Sé que el país está peor que en diciembre de 2015, pero hay que ver la película, no la foto. Íbamos derecho a una crisis como la de 2001-2002. En el libro demuestro con cifras que el país que entregó Cristina, en las principales variables económicas, se parece muchísimo al de mediados de 2001. Cuando ves eso y lo que este Gobierno logró, con un poder político muy bajo, con minoría parlamentaria absoluta, creo que el balance es muy bueno. Y el retroceso hay que medirlo en términos racionales. Argentina, gracias al kirchnerismo, tiene una economía de serrucho: los años en que hay elección, crece, porque imprimieron dinero y acomodaron la economía para que durante el año de elecciones crezca, y la cuenta la pagaban el año siguiente.

-¿Cómo ves que se haya bloqueado, al menos por ahora, la reforma política?
-Lo tomaría como una autoconfesión del peronismo de las provincias de que hacen fraude. Está muy claro: no la quieren porque roban urnas y cometen todo tipo de delitos para mantener el poder. Y ahí le haría una crítica al Gobierno: confiar en el peronismo es mortal.

-¿Cómo ves a Cambiemos en las elecciones del año que viene?
-Depende de la economía. Si repunta, y creo que lo hará para febrero o marzo, y si se hacen listas lógicas, con candidatos razonables, Cambiemos va a hacer una buena elección.

-¿Se derribará el mito de que sólo los peronistas pueden gobernar?
-Eso está por verse. Veo mucha superficialidad y mucho periodista enojado porque no recibe pauta. Están creando un clima muy espeso y muy injustificado, los mismos que en 2014 miraron para otro lado. Acá hay gente que durante 12 años justificó cualquier cosa y los parámetros eran Cuba, Venezuela, África. De un día para otro, se despertaron en Suecia. Estornuda un ministro y sale todo el mundo a pedir la excomunión. Se les nota mucho el cambio de actitud.

© 3Días

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