martes, 29 de noviembre de 2016

FOTOS / PUERTAS A LA REALIDAD

La ambigüedad de un mundo desconocido pero real.
Foto: Alberto García-Alix

Alberto García-Alix (n. León, 1956) es un fotógrafo español. Premio Nacional de Fotografía en 1999, García-Alix expuso por primera vez en la Galería Buades en 1981.

Las instantáneas de García-Alix son siempre directas y frontales, tanto que el propio autor define su trabajo como el de un boxeador que golpea con imágenes al espectador. Su trabajo, siempre en 6x6 o 35mm y en blanco y negro, son en su mayor parte retratos de personas y fotos de objetos con posiciones de gran carga narrativa. Sus personajes, desnudos o vestidos, son prostitutas, presidiarios y estrellas del porno, gente de la calle de las cuales el artista quiere mostrar su sensibilidad y humanidad.

Sus putas y drogadictos plasman vivencias propias y ajenas que para la mayoría de los espectadores resultan expresiones de un mundo desconocido. La obra de Alix tiene la melancolía inevitable en un artista que sigue vivo a pesar de los virus y las adicciones. El mismo reconoce que la heroína y la hepatitis C fueron dos grandes enemigas que sin embargo le dejaron el pozo de sabiduría necesario para construir que son “una puerta a la vida y a la conciencia de la realidad”. Y aunque la fotografía no puede “salvar a nadie”, desde los años 70 ha sido para él un camino abierto hacia la comunicación y el conocimiento. Las motos Harley Davidson, los tatuajes, la música y la noche han sido sus musas de inspiración.

Aunque la obra de García-Alix no está marcada por aportaciones innovativas en el terreno conceptual-creativo de la fotografía su valor radica más allá del mero tratamiento superficial artesano de la fotografía, lo cual pueden y hacen cotidianamente cientos de fotógrafos y diseñadores con la fotografía, sino la calidad unida a la acción de captar, retratar y presentar a los individuos de su ambiente y su entorno. Es el cuerpo de su obra, su intención claramente definida en desenmascarar el mundo que lo rodea y mostrarlo. Lo grotesco y lo feo tal como aparecen en muchas de las vistas fotografiadas por García-Alix representan ambigüedad y cambio. No es posible permanecer estáticos mentalmente ante estas representaciones que confrontan al espectador, que muestran rincones descarnados de humanidad, deseo, placer y descaro. Las imágenes movilizan las energías sociales empujando la apertura y la honestidad de la existencia.

© listas.20minutos.es / Agensur.info

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