jueves, 27 de agosto de 2015

Pobreza: Afecta al 40,4% de niños y adolescentes

Un nuevo informe del Barómetro de la Deuda Social precisó el crecimiento 
de los índices en la Argentina.

Nacionales - Los niños y adolescentes, más que los adultos, sufren las restricciones que trae la pobreza que creció 6 puntos desde 2011 entre los menores de 18 años y afecta al 40,4% de los chicos, según el quinto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, presentado ayer en la Universidad Católica Argentina (UCA).

La medición supera ampliamente el 28,7% de pobreza registrado el mes pasado para la población adulta y representa a 4,9 millones de chicos que conviven con la escasez. Y los hogares en los que viven los ingresos no superaban los $ 1780 en 2014 y trepa al 48,8% en el conurbano bonaerense.

También creció desde 2011 la cantidad de chicos bajo la línea de indigencia, cuya tasa hoy es del 9,5% (1,1 millones), un punto más que en 2011. Están inmersos en familias que hasta el año pasado tenían ingresos inferiores a $ 851.

Según el nuevo mapa de la pobreza infantil, también se observan problemas alimentarios y déficits en el acceso la educación y a la salud. “El 26,2% tiene sus necesidades básicas insatisfechas (NBI)”, indicó la licenciada Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, en una nota publicada este jueves en la edición papel de La Nación.

La investigadora atribuyó el empeoramiento de los indicadores a la etapa de estancamiento en la economía, marcada por la recesión y la inflación. También alertó sobre la retracción en la creación de empleo y la alta proporción del trabajo no registrado, que se mantiene en el 35 por ciento.

De acuerdo con el estudio de la UCA, 2,2 millones de chicos -el 21,7%- no está protegido por ningún plan de salud mientras que durante los últimos cuatro años, se mantuvo estable la proporción de chicos que recibe la Asignación Universal por Hijo (AUH), que hoy beneficia al 30,9% de los chicos.

Tras señalar que “la AUH es necesaria, pero insuficiente”, Tuñón estimó que aún hay un 22% de chicos que no cobra la asignación, porque probablemente estén indocumentados o vivan en situaciones de extrema marginalidad.

Según los datos, el 57,4% de los chicos (7 millones) sufre privaciones graves y moderadas en el acceso a algunos derechos, como el de la alimentación, el saneamiento, la vivienda digna, la salud, la estimulación temprana, la educación y el derecho a la información.

En el 18,3% de los casos (dos millones de chicos), esas restricciones son severas. Y las privaciones principales se concentran en los sectores sociales más precarios, en los estratos socioeconómicos más bajos y en las villas y asentamientos urbanos.

El estudio revela que el 21,5% de la infancia vive en hogares con dificultades para acceder a los alimentos y el 8,4% (950.000 chicos) tiene privaciones alimentarias graves. Además, el 26,2% de los chicos viven con necesidades básicas insatisfechas. Eso implica, por ejemplo, que no tienen espacio en sus hogares o carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, entre otras privaciones.

Según el informe, la población más afectada es la que comprende a menores de cuatro años (30,2%), mientras que el índice disminuye a medida que se avanza en el trayecto escolar. En villas y asentamientos, la situación empeora, sube al 61,8%.

Informe: EC

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