sábado, 25 de abril de 2015

El arduo plan para los primeros cien días

Por Gabriel Profiti

En pocas semanas, Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió lanzarán el frente electoral entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Paralelamente equipos de trabajo de las fuerzas involucradas comenzarán a definir un plan de gobierno común con especial hincapié en las medidas de los primeros cien días y dos palabras prohibidas: Alianza y ajuste.

Esos términos, que remiten a los 90 y a la descomposición del gobierno de la Alianza de Fernando de la Rúa, son precisamente el flanco sobre el que machacará el oficialismo durante una campaña que podría polarizarse entre esas opciones.

El inicio de la aventura frentista tuvo sus cortocircuitos cuando Macri dijo sin filtros que si es electo presidente el cepo cambiario será eliminado el 11 de diciembre y anticipó que no habrá un gobierno de coalición con la UCR y la CC.

El mensaje generó reproches cruzados y motivó reuniones de trabajo para ir puliendo las diferencias. De eso debatieron Agustín Campero y Miguel Braun, cabezas de los equipos técnicos de la UCR y el PRO. También hay una mesa política encargada de avanzar en consensos electorales y de gobierno.

Carrió prefirió no enviar negociadores y presentará el mes próximo una plataforma propia, editada en un libro. Sanz también trabaja en un programa meramente radical. Pero todas las patas del trípode hablan de establecer parámetros comunes sobre grandes lineamientos de políticas públicas.

En principio, las conclusiones en torno a esas cuestionadas definiciones de Macri son que es imposible eliminar el cepo de manera drástica y que el sistema hiperpresidencialista argentino no admite un co-gobierno. "Mauricio dijo lo que dijo porque no quiere nada que tenga tufillo a Alianza", se sinceró al respecto un negociador del PRO.

Pero se da por descontado que habrá radicales en una eventual administración del PRO y viceversa; y algún destino para Carrió: ¿procuradora general?

En cuestiones políticas habrá un compromiso para respetar la "independencia de los poderes", revisar el funcionamiento del Ministerio Público, y aplicar políticas de transparencia.

La UCR también quiere garantizar la continuidad de YPF con mayoría estatal y crear una Agencia Federal de Energía con participación nacional y provincial.

En materia económica entra a jugar "el plan para los primeros 100 días", cuando se deberán tomar las medidas que apunten a corregir distorsiones, como la inflación, el sinceramiento de las tarifas y del tipo de cambio y el rojo fiscal.

El criterio básico, según coincidieron dirigentes de ambos partidos, es que las correcciones "no afecten el poder adquisitivo de los salarios", por lo que no habrá políticas de shock sino graduales.

"Lo que no se puede sostener es el tipo de cambio porque lo peor que puede haber es la expectativa de devaluación", anticipó un economista del macrismo. Por ende una unificación del tipo de cambio y la consecuente e inevitable devaluación del peso sería una de las primeras medidas de un Gobierno de Macri.

La hoja de ruta contempla que el resto de las decisiones antipáticas serían adoptadas a mediano plazo y que el déficit será paliado con endeudamiento externo. "El plan permite tomar deuda hasta para obras de infraestructura, pero eso también depende de un arreglo con los fondos buitre", advirtió.

Es más, se estima que el Fútbol para Todos seguirá con apertura a la publicidad privada y que no habrá despidos en las reparticiones del Estado. Sí se esperan recortes de rutas internacionales para que Aerolíneas Argentinas reduzca su déficit.

La gradualidad obedece a que las medidas económicas del eventual gobierno PRO-radical tendrán dos limitaciones: uno social, porque generarían resistencia y protestas; y el otro político, ya que la dotación de legisladores en el Congreso será insuficiente para avanzar en soledad.

Con las actuales proyecciones, el PRO obtendría unos 50 diputados nacionales y la UCR sumaría otros 50 o 60, números que no alcanzarán para aprobar paquetes antipáticos. Además, en el Senado, el PJ continuará con amplia mayoría.

En ese marco, luego de las PASO en la Ciudad de Buenos Aires, los tres partidos buscarán cerrar listas únicas de legisladores nacionales que acompañen las boletas presidenciales de Macri, Sanz y Carrió (todos ratificaron que están en carrera). En esta pulseada la fundadora del ARI y de la CC sí quiere participar activamente y se reserva la posibilidad de presentar una nómina propia si no hay acuerdo.

Según uno de los negociadores radicales la premisa es que "nadie renueve menos de lo que pone en juego".

© NA

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