jueves, 16 de agosto de 2012

Sobre indumentarias y banderas

Por Martín Risso Patrón

La siguiente es una advertencia sobre la posible utilización de una sigla impresa, que puede desorientar a las multitudes en esta época muy rica en imágenes... y malas intenciones.

Honrar la Gloria 

No existe amanecer en el que nos sea ajeno recordar aquel desembarco de soldados que cumplían su deber. El deber de obediencia al mandato de ir a la Guerra; cumplir con la virtud del Soldado, que es matar o morir sin otra pregunta que la de ¿...dónde debo incrustar mi bayoneta...? 

Entonces, en la desolación de un amanecer frío y encrespado, por un truco del Destino, los novatos se hicieron grandes y combatieron; se convirtieron en Veteranos. Veteranos de Malvinas. Orgullosamente, hoy, lucen antes o después de sus nombres, los vivos y los muertos, con un grado militar, o no [para el caso es lo mismo], el único estado civil que da razones para honrarlos como Héroes de Guerra: VM.

Juegos de la guerra ideológica 

Mientras tanto, jóvenes de la trinchera política que ni habían nacido cuando otros murieron por la Patria, guerrean a su manera con juegos de mesa en las escuelas de la República, juegos de simulación que no invocan a la entrega virtuosa del Soldado, sino a la sistemática destrucción del presente mediante la sencilla táctica de torcer el pasado, con vistas a un sin futuro preocupante. Ideologizan a los más chicos, a espaldas de sus maestros y maestras. Ni los directores saben cuándo aparecerán en las escuelas con sus banderas de La Cámpora, y tomarán los salones de uso múltiple para hacer de las suyas y luego difundir fotos y videos con chicos a los que les dijeron: “...hacé la V con los dedos... sostené esta bandera... sonreí... Ella te ama...”; mientras, todos perdimos el juego ese de simulación del tablero porque estos jóvenes imberbes  [¡qué figura exacta, mi General!] coparon la Escuela por un rato... un rato que nos cuesta caro...

En la estrategia que guía a los atrincherados en los juegos de salón escolares, existe el embrión de una fuerza de choque a la que se presenta banalizada y con un uso malintencionado de la lengua, aposentado, por ahora, en las tumbas, dicho esto en el lenguaje carcelario, no en el de la Gloria... ¿se entiende? Con nombre militar y todo... ¡El Vatayón Militante! Curiosamente: VM.

La cadena de mandos que dirige esta guerra ideológica tiene nombre propio y personajes propios y una extraordinaria vocación para destruir la institucionalidad republicana: La Cámpora, se llama...

Jefes de gabinetes ministeriales, vicegobernadores, legisladores, punteros, punteras, patotines, gatos, conductores y conductoras; procesados y condenados por delitos varios... Funcionarios de empresas públicas [del gobierno, Doña Clota... Aerolíneas, por ejemplo...] tienen, debajo de sus camisas cool, como un Súperman del subdesarrollo, una remera con el signo de los tiempo, aquí y ahora... VM. Y en las calles advierto que comenzarán a suplantar banderas de La Cámpora por lienzos piqueteros de niños bien, pretenciosos y engrupidos: VM.

Entonces, al ondear de esas banderas, la gente que pasa dirá: “...mirá, mirá, los chicos de la guerra..., ¡viva... viva...!”. Y los delincuentes presos y callejeros, agradecidos. Trágico despiste.

Advertencia 

¡En qué chiquita cosa se puede jugar con una emoción! ¡Cuánto puede costar confundir una consigna de asalto a la Democracia con una divisa que ya tiene registro legitimado!

Me estoy permitiendo hacer futurología, para plantear una advertencia dirigida, no a los Veteranos de Malvinas, ni a las viejitas, ni a los chicos y toda la gente que pueda confundir una VM con la otra VM. Les advierto a los propietarios del exclusivo Vatallón Militante que no intenten manejar esa confusión, porque sería una forma más de escupir a la cara de la Sociedad y convertir en trágica la humorada del bastardeo de las instituciones republicanas... No impriman banderas, banderines, banderolas, remeras, chaquetas, bombos, pañuelos, espaldas, glúteos, zoquetes y/o calzones con la sigla VM, porque ella significa: Veteranos de Malvinas... Su único significado.

Ahora, a los legítimos propietarios de la divisa VM, nuestros Héroes de Guerra, les pido que, si alcanzan a leer estas divagaciones trasnochadas y empuadas por Doña Clota, que para mete púa sabe un choclazo y tiene una maña digna de magíster, registren la sigla con la propiedad intelectual, eso será legalizar lo que ya está legitimado por el corazón del Pueblo. Impriman banderas, banderines, banderolas, remeras, chaquetas, etcétera, con la VM que tiene sabor a sangre, y no se juega en juegos de tablero en los salones escolares donde debiera enseñarse a convivir en Paz, y sí se está jugando a la mentira, a la simulación de un presente que nos hace comer con seis mangos por día; y nos convence de que el asesinato terrorista que se llevó a Rucci y Larrabure no es de lesa Humanidad; y nos hace ningunear al atroz juego de la Guerra real... sí, ese de las Malvinas... del cual sólo nos queda el consuelo de llamar a nuestros Héroes [los vivos y los muertos], pues precisamente, eso... ¡Veteranos de Malvinas...! La Verdadera VM de la Patria.

© MRP

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