La ofensiva frente al inminente fallo se cocina en el Estado
más que en la calle. Filtraciones, denuncias y la amenaza
de un choque de poderes paralizante
Por Pablo Sieira
La sentencia que la vicepresidenta Cristina Kirchner conocerá este martes en el juicio que se le sigue por presunta corrupción en la obra pública calienta el clima político y agita el fantasma de grandes movilizaciones y reacciones políticas de distintas agrupaciones, aunque el kirchnerismo duro da señales de que su estrategia pasaría más por adentro de las instituciones que por la calle.

