Por Mario Mactas
Se verifica en la historia que señales y signos de un tiempo determinado influyeron con mayor fuerza que las guerras, las conquistas y las revoluciones. La nariz de Cleopatra, la reina egipcia de tronco griego, parece haber influido de varias maneras. Marco Aurelio se sintió hechizado por la armonía del rostro y -no sé, no sé- omitió poner la carne en el asador no en la guerra civil con Octavio.





