Por Hugo E. Grimaldi
Para contextualizar las lúgubres derivaciones de una compulsa electoral que en circunstancias normales hubiese servido únicamente para darle el pase a la final a seis candidatos
presidenciales, pero que por sus resultados terminó siendo casi un Waterloo para Mauricio Macri y horadando la gobernabilidad, conviene ya mismo plantar una afirmación central casi irrebatible que surge de un
simple análisis de las circunstancias: si el Gobierno hubiese sido el ganador de las elecciones primarias, ninguna de todas de las graves calamidades económicas que se han desatado hubiesen tenido lugar.
