No es fácil lograr el equilibrio entre el amor
y el odio
Por Alfredo Serra
Fuego contra fuego.
Las llamas que redujeron a cenizas su enorme cuerpo
no fueron las mismas que él, Fidel Alejandro Castro Ruz, encendió
en Sierra Maestra con su puñado de barbudos, ni tampoco las
que mantuvo vivas, a un precio demasiado alto, en su casi medio siglo de
dictador, tótem, leyenda.
Las llamas finales fueron, como lo es la muerte,
grandes niveladoras.

