viernes, 7 de mayo de 2021

MISIÓN DE LA ONU ESTÁ EN COLOMBIA POR LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

El organismo hace hincapié en el uso desproporcionado de 
la fuerza por parte de la policía, durante las manifestaciones contra la reforma tributaria del Gobierno

 Un grupo de personas protestaban por la brutalidad policial contra los manifestantes,
en una calle de Bogotá, el miércoles. (Foto/The New York Times)

Colombia
- En la mañana de este viernes, 7 de mayo, la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Colombia emitió un comunicado frente a las jornadas de manifestaciones, que iniciaron el pasado 28 de abril, que iniciaron en protesta a la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Duque.

En la misiva, la ONU en Colombia reconoce actos de violencia en los que se han perdido vidas humanas y, entre ellos, se destaca el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades locales. Esto ya había sido denunciado por Marta Hurtado, portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, quien denunció que policías abrieron fuego contra manifestantes en Cali, Valle del Cauca.

Finalmente, la ONU observa de manera positiva la agenda de diálogo que estableció el Gobierno nacional para llegar a consensos que desmonten el paro nacional. Sin embargo, la organización espera que las mismas cuenten con pluralidad y resultados. “Espera que estos se lleven a cabo de manera inclusiva y con vistas a obtener resultados concretos que puedan brindar una solución pacífica a la actual coyuntura”, aseveró.

Muertos y desaparecidos

Los enfrentamientos han dejado al menos 24 personas fallecidas, la mayoría de ellas participaba en las manifestaciones, y han exacerbado la ira contra los funcionarios de la capital, Bogotá, que según muchos manifestantes están cada vez más desconectados de la vida cotidiana de las personas.

El miércoles, Helena Osorio, una enfermera de 24 años, intervino en un mitin celebrado en Bogotá.

“A mí me duele Colombia, a mí me duele mi país”, dijo. “Nosotros lo único que podemos hacer es salir a protestar, a hacernos escuchar”, prosiguió, “y por eso nos matan”.

Las marchas comenzaron la semana pasada después de que Duque propuso una reforma fiscal destinada a cubrir un déficit económico relacionado con la pandemia. El domingo, en medio de manifestaciones en todo el país, decidió dar marcha atrás al plan.

Pero el malestar no ha disminuido. De hecho, alimentadas por la indignación frente a la respuesta del gobierno, las multitudes solo han crecido.

Entre los manifestantes ahora hay maestros, médicos, estudiantes, miembros de los principales sindicatos, activistas veteranos y colombianos que nunca antes habían salido a las calles.

Los ocho días de protestas contra el gobierno de Iván Duque dejaron una cifra que aún retumba en el país: al menos 87 personas fueron dadas por desaparecidas en el marco del paro nacional, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo. Hoy organizaciones sociales reportaron que la cifra que tienen consolidada asciende a los 379 casos. La mayoría son jóvenes entre los 18 y 30 años que estaban en confrontaciones con el Escuadrones Móviles Antidisturbios (Esmad).

Las redes sociales, durante estas largas noches, han estado inundadas de letreros de “se busca” y mensajes desesperados de familiares indagando por el paradero de sus seres queridos. Políticos, periodistas, organizaciones y artistas con miles de seguidores se han dedicado a replicar los mensajes hasta que alguien anuncia que “ya apareció”. Según la Defensoría del Pueblo, al menos 47 de las personas reportadas como desaparecidas ya están en sus hogares. De las otras apenas se está verificando su paradero.

En medio de esas circunstancias, el diario El Espectador logró contactarse con las familias de 15 personas reportadas como desaparecidas en las redes sociales. Todas están con sus familias, pero muchas con graves heridas. Sus relatos están llenos de torturas y tratos crueles e inhumanos que vieron o padecieron por parte de los agentes del Estado que los capturaron en medio de la protesta. La mayoría no quiso hablar ni resguardando su identidad para esta publicación. El miedo se ha robado sus palabras y ahora solo esperan recuperarse de las horas de horror que vivieron.

Informe: El Espectador (Bogota), The New York Times y Agensur.info

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