sábado, 25 de julio de 2020

Merca libre

Por Carlos Ares (*)
Tengo un plan! ¡Expropiarle el negocio a los narcos! El impulso de la revelación me sentó en la cama. En la penumbra se encendieron las placas rojas de Crónica. Algo irónicas, al comienzo: “¡Mente demente convence a Alberto!”, “¡Argentina legaliza!”, “Pablo Moyano transa”. Un poco exageradas después: “¡Lluvia de inversiones!”, “¡Somos el pastillero del mundo!”, “¡Pagamos todas las deudas!”, “¡Carteles narcos desesperados!”, “¡Ahora se dedican a traficar brócoli orgánico.”

Tomé apuntes. Averiguar cómo hizo Uruguay con la marihuana ¿Qué diferencia horaria tenemos con Montevideo? Consultar con Galperín ¿Hasta que empecemos a cosechar, conviene importar? Llamar al Presidente ¿Se anima? ¿Está para quedar en la historia? Imaginé el encuentro en la Casa Rosada. Los dos con barbijo. Es el momento de sorprender al mundo con nuestro talento para zafar, señor. En cuanto nos vacunen contra el virus, se acaba la excusa que justifica tomar una medida revolucionaria.

¿Cuánto falta para que la hagan ellos? ¿Diez, veinte años? Si entramos tarde al bosque de laboratorios del primer mundo, cantando y bailando con la canastita de productos colgando del brazo como Caperucita, fuimos. Los lobos del comercio mundial nos morfan de un bocado. Nos van a descansar como la Iglesia a los que denuncian abusos de los curas pedófilos. Con perdón, pero como decía el anterior: es acá, es ahora, ya. Hay que bancar amenazas, sicarios, marchas celestes, azules, de la cana, de todos los cómplices que se la llevan sin pagar impuestos.

Con receta archivada, se consumirá bajo control de calidad, sin cortes, sin pagar sobreprecios. Se podrá hacer un seguimiento de los adictos, ofrecerles tratamiento. A la vez crear miles de empleos, dedicar a salud, educación, justicia con la que se recauda, más la fortuna que se gasta en el combate diario, esa interminable “guerra perdida”. El comercio legal reduciría la corrupción de funcionarios, agentes de las fuerzas de seguridad, jueces, la captación de “soldaditos”, los crímenes por “ajustes de cuentas”, las muertes por paco.

¡Fuerza Alberto! Afeite ese bigote, recorte la angustia. Arránquese la corbata. Fue, vino, dijo, desdijo, contradijo, qué le hace una raya más a la culata. Póngase la camiseta. Salga a romperla. Gambetee los prejuicios. No alcanza con estar todo el día reescribiendo la misma historia. El relato ya no convence. Haga la suya. Se nos va la vida en la queja, en esto de odiar al odiado de turno. Fuego contra fuego, el incendio nos va a consumir a todos por igual.

Si la piensa bien, es un formidable negocio, un unicornio, una startup, un stand up global. “Crisis/oportunidad”. No sé si le suena. Tanto que dicen eso, bueno ahí se la dejo. Más ahora, cuando la Pyme está al borde de la quiebra por decisión de la socia que lo puso de gerente. Es hora de fundar su propia empresa. Recuperar Puerto Madero. Mire, levante la vista, allá, arriba, en la terraza del rascacielos, qué dice ahí, ¡eh! en ese cartel iluminado: “Fernández hay uno solo”. Llegado el momento, siempre habrá un Cafiero viviendo del Estado que le haga el monumento.

Vamos, jefe. Hace rato que no pasa un tren al futuro por acá. Si usted se la juega, como Maradona frente a los ingleses en el 86, después de amagarle a todos los que salgan a criticarle el proyecto, de eludir a los que defienden el curro clandestino, de saltar cuando se le tiren a quebrarle los tobillos los obispos, los pastores, los viejos vinagres, más que tocarla, métala suave, hasta el fondo, disfrute del polvo.

Si la bola entra, besa la red, cae en el agujerito, es probable que Cristina se agrande como el negro Enrique porque le dio el pase al sillón. Ella intentará, como de costumbre, quedarse con todo, inclusive con una idea ajena, aunque no la pueda depositar, guardar en cajas de seguridad, convertirla en hoteles. Pero sepa que será usted quien salga al balcón, fumando un faso, con el diez en la espalda, a recibir la ovación de las nuevas generaciones.

Los Argentinos Juniors le van a poner su nombre al estadio.

(*) Periodista

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