miércoles, 28 de diciembre de 2016

Secretos y confesiones, antes del adiós


Por Alejandra Gallo

El Gobierno necesita un ministro de Economía, yo soy sólo el titular de Hacienda". Con esa frase, un matrimonio perfecto de ironía y sobreestimación, Alfonso Prat-Gay sorprendió a un selecto puñado de dirigentes de la Unión Industrial (UIA), quienes le habían pedido audiencia para hablar del comercio con China, justo un puñado de días antes de que abandonara el gabinete de Mauricio Macri. 

El economista ya no ocultaba su descontento antes del portazo que le pidió, el lunes, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y su pieza clave: Mario Quintana. No fue sin dolor; tampoco sin heridas.

Nadie descarta que Prat-Gay juegue fuerte en las próximas elecciones como rival de Cambiemos en territorio porteño. (Eso podría explicar que el economista haya elegido hacer su última presentación pública con Mirtha Legrand luego de casi 4 meses de silencio).

Los movimientos comenzaron por la ‘rama económica‘; primero Isela Costantini en Aerolíneas Argentinas, luego Prat-Gay. Esa, sin duda, la economía el área donde Macri necesita oxígeno urgente tras su primer año de gestión, pero los CEO‘s no esperan que los ingresos de Nicolás Dujovne en Hacienda (quien cosecharía los brotes verdes 2017) y Luis Caputo (timonel de la flamante cartera de Finanzas) signifiquen un cambio de rumbo político. En el corto plazo, estos cambios sí demorarán que se deposite la atención sobre dos cuestiones claves:

1) El año comenzará con un aumento; los primeros días de 2017, habrá un aumento del 8% en las naftas. Para todos eso será más relevante que el cambio en la cartera de Hacienda y el costo político, aunque la decisión haya salido de Energía, lo absorberá el nuevo funcionario, que entra a la cancha con la camiseta impecable y sin arrugas (por ahora).

2) Los coletazos que tendrá en la Argentina el escándalo de Odebrecht sólo se tomaron un respiro entre Navidad y Año Nuevo.

Este último tema está en el top five del ranking de prioridades de la dirigencia empresaria local. El entramado de vínculos corruptos entre ex funcionarios y empresarios por el pago de coimas millonarias llegó a la corte de los Estados Unidos y además hay 77 ejecutivos que presentaron pruebas ante la justicia de Brasil.

Acostumbrados a que de este lado del continente nunca pase nada con la Justicia, ahora hay nerviosismo en varios sectores. El ovillo encontraría varias piolas nacionales dentro de la Cámara de la Construcción y de la Unión Industrial. Como en toda crisis, esta situación divide aguas. Hay quienes, dentro del sector privado, abogan por ir a fondo si es que la Justicia transita finalmente ese camino para achicar distancias institucionales con Brasil, donde quienes pagan y/o reciben coimas generalmente van presos o son destituidos.

Mayoritariamente, domina la sensación de que cuantas menos olas lleguen de este lado, mejor. Quienes lo miran con este cristal consideran que ya hay suficientes complicaciones domésticas en una economía que nunca arrancó durante 2016 como para sumarle más manchas al tigre. Es una pulseada dentro del sector privado que, en todo caso, recién comienza.

La discusión por la transparencia empresaria de los últimos años se dará en medio de los debates internos en entidades claves que deben elegir nueva conducción el año próximo. Es el caso de la UIA, que hoy preside Adrián Kaufmann Brea. En la entidad de Avenida de Mayo se decidió que habrá nuevo timonel en abril mediante una lista única.

Por ahora no hay candidato a presidente pero las chances se restringen al vice Miguel Acevedo (un perfil técnico similar al de Kaufmann Brea), José Urtubey (hermano del gobernador salteño, una condición que no gustaría en la poderosa Techint) y Daniel Funes de Rioja de las alimenticias nucleadas en Copal. A este dirigente le reconocen internamente la experiencia política y la muñeca para negociar con el Gobierno el bono de fin de año.

Otro asunto ya resuelto en la UIA es que las líneas internas, Industriales y Blanca y Celeste quedarán restringidas a movimientos técnicos y no políticos. Así lo explicó el dirigente Diego Videla: "la UIA está unida detrás de una política industrial; hoy no hay diferencias políticas por eso los dos movimientos serán técnicos y aportarán elementos para fortalecer el desarrollo industrial".

En el campo, que este año tendrá cosecha récord, hay sin embargo asuntos pendientes. Desde Coninagro reclamaron al Ministerio de Agricultura una reforma tributaria más allá del Impuesto a las Ganancias. Un relevamiento de las economías regionales que difundió su flamante timonel Carlos Iannizzotto en radio Mitre reveló que los productores de leche, peras y manzanas, hortalizas y algodón siguen al borde del quebranto por la brecha entre el precio que pagan los consumidores y el que reciben los productores, y porque la informalidad en estos casos ya trepó al 50%.

© El Economista

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