jueves, 11 de agosto de 2016

Macri, con problemas a futuro

Por Daniel Muchnik

Capítulo 1: ¿De dónde saldrá el dinero?

Según datos de consultoras privadas, especialistas en seguir las variaciones estadísticas, el arreglo con las provincias, que consiste en entregarles el 15% de coparticipación, que venía guardándolo en caja fuerte el ANSeS, más el cumplimiento moral con más de 400.000 jubilados que pedían justicia y reivindicación tras gestiones estiradísimas en los estrados, le costará caro al gobierno. 

En total cerca de $ 250.000 millones, cifra que representan a valores actuales poco más de u$s 16.000 millones.

Es una montaña imponente hacia futuro. Desde el punto de vista moral y político es un gran paso. El Estado debía, tenía la obligación de reparar estas injusticias derivadas de la mala praxis oficial, más caprichos personales, más manejos espúreos, más dificultades de entendimiento, más inexplicables empecinamientos, más negociaciones secretas y nunca divulgadas. La ANSeS, que suministraba fondos cada vez que se lo pedían las altas autoridades, no mostraba las estadísticas de sus propios manejos monetarios. Era casi un barril sin fondo, utilizando los dineros de la clase pasiva. A tal punto que entre los especialistas comenzó a crecer el temor de un vaciamiento: la ANSeS era un ente inescrutable.

El colega Alcadio Oña, en el diario Clarín plantea que hay técnicos que aseguran que la cifra en danza representa el 63% de la recaudación impositiva del primer semestre de este año mientras otros conocedores sugieren que triplica la suma de los gastos en seguridad, desarrollo social y salud en el mismo período.

Así las cosas será difícil poder cabalgar sobre estos montos.

Se viene la noche si no se elabora un plan de largo plazo para sustentar estas decisiones y cuidar eso que para los economistas pragmáticos es el equilibrio del déficit fiscal. ¿Qué rumbo tomarán para enfrentar la eventual colisión de los planetas? Colofón: se necesita una millonada. ¿De dónde sale?

Algunos ven estas movidas del gobierno como una búsqueda sólida de acuerdos entre la Casa Rosada y las provincias que siempre repercutirá en las votaciones del Parlamento. Y otros, señalan, con mirada sospechosa, que lo que hizo el gobierno con los jubilados fue una acción demagógica.

En un país donde el entendimiento es difícil de alcanzar, donde los grupos residuales del kirchnerismo gustan poner piedras en el camino, los argumentos resultan espurios.

Nadie quiere que el edificio se caiga ni que el gobierno comience a chocar contra las paredes. Pero se requieren pautas, consideraciones y proyectos para sostener esta reparación de injusticias. No es fácil habida cuenta que se arrastran políticas públicas malsanas que el kirchnerismo cristinista potenció.

Capítulo 2: Agrandan el Estado

Otro tema, que es presupuestario pero también ideológico es el Plan de Modernización del Estado que se puso en marcha. En la medida que su esquema ha sido escasamente divulgado surgieron críticas que es bueno tener en cuenta. El ex-diputado nacional del partido Unidad Popular y economista Claudio Lozano, hombre que se distingue por saber evaluar con criterio escribió una nota en La Política on line donde advierte que junto con el despido de 10.000 empleados y la entrada de importantes ejecutivos privados en vez de racionalizar se ha agrandado considerablemente la dimensión del Estado.

Se dispuso, de esta manera, la creación de 4 nuevos ministerios, que antes existían con rango de secretarías: Ambiente y Desarrollo Sustentable, Comunicaciones, Transporte. El Ministerio de Seguridad posee un total de 6 Secretarías y 17 Subsecretarías (antes había 3 Secretarías y 11 subsecretarías). El doble. Se ha dispuesto una amplísima dimensión cuyas pautas de acción no se han divulgado como corresponde. El Ministerio de Transporte pasó de 5 subsecretarías a 11 y el actual Ministerio de Producción saltó de 5 subsecretarías a 14.

Parece que Modernización no es sinónimo de Labor Racionalizada. Con la división del Ministerio de Economía y la creación de la cartera de Andrés Ibarra, la de Modernización, la cantidad de Ministerios se elevó de 17 a 21. De ese total las secretarías se estiraron de 65 a 80 y las subsecretarías engordaron de 167 a 196.

¿Esta es la nueva Administración estatal que brindaría un adecuado funcionamiento del Estado? Aparecen naturales dudas. Este nuevo esquema no ‘despolitiza’ la administración estatal como prometió el presidente Macri. Porque conlleva una renovada burocracia, con expansión de cargos jerárquicos, lo que implica una mayor politización o mayor compromiso político. Nadie puede creer que son puestos de carrera, sino designaciones con brújula política.

Tampoco se debe descuidar en un estudio de las modernas estructuras los conflictos de intereses entre muchos funcionarios y el trabajo que desempeñan. Por caso, el actual Ministro de Energía, ex presidente de Shell, ha exhibido en sus primeros pasos una importantísima tenencia personal de acciones de Shell. ¿Con que pautas actuaría en un conflicto de intereses entre esa empresa petrolera y los derechos del Estado? La pregunta vale más que un millón de pesos.

© El Cronista

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