martes, 15 de julio de 2014

Desde el propio oficialismo quieren que Boudou tome licencia

Miguel Ángel Pichetto también
pide que Boudou tome licencia.
Nacionales - Un senador del Peronismo Federal, que no estuvo en la sesión del jueves pasado cuando prohibieron a Amado Boudou encabezarla, relató a LPO un diálogo que tuvo con Miguel Pichetto en esos días críticos. 

“Miguel sabe que defender a Boudou nos lleva puesto y quiere que se tome una licencia. En eso estamos”, confesó, como si se tratara de un miembro de su bloque.

El legislador no fue el único ausente de la sesión que el vicepresidente no presidió por pedido del propio jefe de bloque del kirchnerismo, con el respaldo del resto de las bancadas.

Curiosamente, no pisaron el recinto senadores oficialistas o aliados fijos como María Laura Leguizamón, Rolando Bermejo, Roxana Latorre y José María Roldán.

Aunque la excusa del faltazo de Boudou fue asegurar el quórum, la oposición nunca insinuó que iba a frustrar el tratamiento del proyecto sobre inmunidad de Bancos Centrales extranjeros, único tema de la sesión especial.

Por el contrario, la UCR le dio dictamen esa mañana en comisión y anticipó que sólo le solicitaría a Boudou que se tomara licencia pero sesionaría igual. Y Rubén Giustiniani, del socialismo, ratificó que no quería pisar el recinto si Boudou presidía la sesión pero que luego volvería a tratar el tema en cuestión.

¿En qué se basó Pichetto entonces para asegurar que la presencia del vicepresidente complicaba el quórum? En el Senado no hay quien lo dude: Fue su jugada para empezar a despegar a su bloque de las peripecias del vice y forzar a Cristina a que lo aparte de su cargo, que implica presidir las sesiones del Senado.

De hecho, Gerardo Morales, jefe del bloque UCR, dejó trascender que el propio Pichetto le había solicitado que intentara convencer a Boudou de ausentarse de la sesión y dejar que la condujera el santiagueño Gerardo Zamora.

“Lo cierto es que todas esas cosas el jefe de bloque del kirchnerismo las habla siempre con Cristina. No sé qué hizo esta vez”, bromeaban en la UCR, ante al desaire al vice.

Sin embargo, viejos lobos de mar del Senado creen que la conspiración de Pichetto contra Boudou durará lo que dure Cristina en llamarlo al orden con un telefonazo directo. De hecho, cada vez que la Presidenta quiso frenar una rebeldía de los senadores de su bloque, le bastó con un llamado.

Ocurrió cuando se debatió el pliego de César Milani como jefe del Ejército: Pichetto se animó a trabajar en el bloque un consenso para rechazarlo, pero una presión de la Casa Rosada lo obligó a dar la cara en el recinto para defender lo que antes había criticado.

Sin embargo, nadie quiere arriesgar un desenlace a esta pulseada. Ahora el Gobierno está sobre el final de su ciclo y habrá que ver cuánto capital político quiere seguir consumiendo Cristina para sostener a su vicepresidente, que empezó a ser visto en el peronismo como un lastre para la campaña que se avecina. Una licencia desde ahora le permitiría a aquellos que tienen que revalidarse con los votos, caminar más sueltos.

La incógnita ahora es saber si Amado Boudou va a presidir la sesión del 30 de julio, cuando visite el recinto Jorge Capitanich para dar su informe de gestión. De no hacerlo, su destino en el Senado estaría sobre las cuerdas.


Informe: LPO

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