Nacionales - La situación social de niñas, niños y adolescentes en Argentina mostró en 2025 una baja respecto de los picos recientes, aunque continúa en valores preocupantes. Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la UCA, la pobreza infantil alcanzó al 53,6% y la indigencia al 10,7%. Pese a la mejora frente a años anteriores, el diagnóstico general sigue siendo crítico.
El estudio advierte que el dato del año pasado "trae alivio, pero no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural".
Subas y bajas
Al analizar la serie histórica, el informe muestra un patrón de vaivenes ligados a los ciclos económicos. Las crisis empujan los indicadores hacia arriba y los períodos de recuperación generan descensos parciales, aunque sin revertir la tendencia de largo plazo.
1-En 2010, la pobreza infantil era de 45,2%.
2-Entre 2011 y 2012 se registró una leve baja: 35,7% y 38,4%.
3-Desde ese período comenzó un deterioro sostenido de los indicadores.
4-Entre 2020 y 2021 se alcanzaron los niveles más altos, cercanos al 64%–65%.
5-En 2023 se registró un pico de 62,9%.
Aunque 2024 y 2025 muestran una mejora, la UCA remarca que el nivel actual sigue muy por encima del de comienzos de la década de 2010 y de los años más favorables del período previo.
Indigencia
La indigencia siguió un comportamiento parecido, aunque más inestable. En 2010 era de 11,4%, bajó a 8% en 2011-2012 y luego comenzó a subir de manera sostenida.
En 2024 alcanzó el 17,7%, el valor más alto de la serie, mientras que en 2025 retrocedió a 10,7%. Este descenso la acerca a niveles de 2017-2018, aunque sin consolidar una tendencia clara de mejora estructural.
Inseguridad alimentaria infantil
Otro de los ejes críticos es la alimentación. En 2025, el 28,8% de los niños y adolescentes atravesó inseguridad alimentaria, y dentro de ese grupo un 13,2% atravesó la modalidad más grave.
Si bien hay una mejora respecto de 2024, los valores no regresan a los niveles previos a 2017. El problema se concentra en hogares de bajos ingresos, especialmente en el Conurbano bonaerense y en los estratos socioeconómicos más vulnerables.
La asistencia alimentaria alcanzó un récord del 64,8%. Este salto se vincula al crecimiento de comedores escolares y comunitarios, y a la expansión de políticas como la Tarjeta Alimentar desde 2020.
En paralelo, el 42,5% de los menores recibe transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH), aunque esa cobertura cayó 3,3 puntos respecto de 2024.
La UCA aclara que estos programas llegan a una parte importante de la población objetivo, pero no cubren a todos los hogares en situación de pobreza.
Salud infantil
El acceso a la salud también muestra retrocesos. En 2025, el 19,8% de los niños y adolescentes dejó de asistir a consultas médicas u odontológicas por motivos económicos.
El informe señala que "la atención odontológica es la más postergada, lo que evidencia una deuda histórica de las políticas sanitarias con la salud bucal, a pesar de su impacto en la nutrición, la autoestima y la calidad de vida".
Vivienda, hacinamiento y saneamiento
En materia habitacional, se observan avances limitados pero insuficientes. El 18,1% de los menores vive en viviendas precarias y el 20,9% en condiciones de hacinamiento.
En simultáneo, el 42% reside en hogares sin acceso adecuado a servicios de saneamiento, lo que mantiene un déficit estructural de larga data.
También se registran privaciones en vestimenta en el 37,5% de los casos, con impacto no solo material sino también emocional.
Otro dato relevante del informe es la transformación demográfica. En 1991, el 56% de los hogares tenía niños o adolescentes; en 2022 esa cifra bajó al 44%.
La tasa de fecundidad también cayó a 1,4 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Este fenómeno refleja cambios profundos en las decisiones familiares atravesadas por la situación económica y social.
Informe: iProfesional y Agensur.info

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