Mientras permaneció internado, trabó amistad con un
paciente al que llamaban “el hombre elefante”, quien
habría sido testigo involuntario de sus últimos
minutos

Horacio Quiroga, el uruguayo que se radicó en nuestro país y que quedó encandilado
por Misiones, donde pasó parte de su vida.
Por Adrián Pignatelli
Es una historia que en los pasillos del Hospital de Clínicas todos confirman, que varios médicos investigaron y aunque no hallaron documentos, corroboraron que todo fue cierto. Que realmente sucedió en el viejo edificio, ya demolido, aquel que ocupaba la actual Plaza Houssay, y del que solo sobrevivió la Parroquia Universitaria San Lucas. Cómo un hombre desahuciado por el cáncer y otro también desahuciado pero por la sociedad, se hicieron amigos.
