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11 de agosto, 2008
A propósito de un artículo de
Marcos Aguinis en el Diario La Nación
(Jueves 31 de julio de 2008)
Por Juan Pedro Manghera
La derecha del mundo siempre está atenta a los cambios que pudieran poner en peligro su hegemonía histórica. Esta parte del continente no está exenta de esa guardia celosa que pudiera afectar sus reconocidos intereses, primordialmente económicos, pero que deben ser defendidos en el ámbito social. Para ello, cuenta con su pléyade de intelectuales, que se esmeran por ocupar la tribuna mediática de los medios de los que son voceros. Es el caso de Marcos Aguinis escribiendo sobre el tirano con el propósito de aludir a nuestra realidad nacional y continental.
Voy a tratar de desarrollar algunas técnicas que utilizan los ideólogos de derecha para instalar sus ideas.
Así comienza: "Abordé este asunto en el programa Hora Clave y recibí tantos pedidos para que lo escribiera, que cedo al reclamo. No dije nada original, porque ya lo había desarrollado en uno de mis libros. En él me baso de nuevo ahora".
El ideólogo de derecha siempre reafirma su condición de protagonista de los medios. Es un personaje, inevitablemente, invitado por los medios de comunicación. Son referentes obligados para el esclarecimiento.
1. Lo primero que afirman es su condición, inexcusable, de principio de autoridad y garantía de verdad en el tema que exponen. Son propietarios y portadores de la verdad que piensan, dicen y escriben: Se apropian de esa realidad y determinan su unicidad.
"Sostuve que existe un 'romance secreto' con los tiranos, a quienes se llama, según las épocas, caudillos, dictadores, 'mano dura', personalidad carismática o jefe autoritario. Por ejemplo, los caudillos, dueños de vidas y haciendas, eran adorados por su valentía, su crueldad, su viveza, su obstinación y hasta su generosidad caprichosa. Gobernaban como un rey, pero no como cualquier rey, sino como un tirano, según el clásico modelo que nos viene de la antigua Grecia".
"La obra también revela que una tiranía puede instalarse por decisión popular. Edipo es elegido por los ciudadanos de Tebas. En este aspecto, no podemos sino redoblar nuestra admiración por Sófocles, que hace 2500 años nos advertía que los tiranos pueden acceder al poder con aplausos y felicidad comunitaria. Hitler fue elegido. Chávez fue elegido. Eso no garantiza que una vez en el trono, mantengan la ley y merezcan ser alabados como demócratas. No alcanza la elección: es determinante cómo se procede después. Si después corrompen las instituciones, persiguen a los que piensan diferente, generan confrontaciones para justificar los desquites y realizan una apropiación indebida del patrimonio ajeno, la presunta democracia pasa a ser una tiranía".
2. El discurso del ideólogo de derecha es, primordialmente, descalificante y único. Ataca a las personas, no rebate ni compulsa ideas. Impone una manera de ver, pensar y resolver las cosas de forma unidireccional, diríamos unidimensional. Cualquiera que piense distinto e incluya en sus ideas una mirada que contemple propósitos democráticos, rápidamente es etiquetado en la maliciosa categoría de "tirano".
"Franjas importantes -por motivos espurios, a veces; por obnubilación emotiva, otras- tienden a seguir confiando en que cumplirán sus promesas de brindarnos un país mejor y superarán el retroceso que padecemos en casi todos los órdenes. Dicen que son ellos quienes combatirán el dragón que nos chupa la riqueza, nos hace trampas, nos devasta. Sus promesas son altisonantes y aseguran reivindicaciones, ecuanimidad, progreso; aseguran ser lo mejor de la historia".
3. El ideólogo de derecha, apela, generalmente, a la Mitología, o sea, al mismísimo pensamiento fantasioso, que más que arrimar verdades a una discusión, la envuelve en fantasías distractivas referentes a la trama mítica. Significa distraer la discusión en una envoltura mágica distante, más poniendo el acento en lo entretenido que en lo argumental. Algo así como los fuegos artificiales, entretienen, pero son pólvoras evasivas.
"…'hacer la corte' y 'adular' son sinónimos. La corte está infectada de subordinación y servilismo. 'Cortesano' es una persona obsequiosa con su superior, un vasallo. ¡Cómo abundan!"
4. El ideólogo de derecha, aparte de sentir tirria y rechazo absoluto por la pobreza y las manifestaciones de la marginalidad, conoce la realidad de las desigualdades por el filtro de los Medios Masivos de Comunicación. O sea, que su militancia y aproximación a lo distinto marginal es, en el mejor de los casos, desde la manga de un aeropuerto internacional o desde las alturas de un vuelo académico-turístico.
Pueden haber muchas razones más para que Marcos Aguinis, como ideólogo de derecha, no esté autorizado a emitir un juicio sobre protagonistas de la política mundial (como Chávez) o de la nuestra (caso Kichner), pero la específica es que el pensamiento universal y la realidad contemporánea se desplaza hacia la formación e instalación de razonamientos progresistas que privilegian la INCLUSIÓN. La humanidad actual presenta preocupaciones que la distancian ampliamente de los acotados espacios que pretenden reafirmar y repetir las clases dominantes tradicionales, y que Marcos Aguinis pretende, en su rimbombante discurso, defender sin sutilezas.
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