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| Por Mariano Spezzapria |
Entre los argentinos que sufrieron el mal momento que
afrontó Cristina Kirchner en Estados Unidos y los que lo disfrutaron, se abre
una grieta de dificultosa percepción física pero cada vez más ostensible en la
superficie política y también en las profundidades de la dimensión cultural.
Ambos polos, al parecer irreconciliables, pueden asemejarse
sin embargo a dos caras de una misma moneda. La reaparición de los
"escraches" como método de protesta está ligada a este fenómeno
social, en el que gana terreno la violencia verbal y simbólica desplegada desde
distintos estamentos del poder.
















































